Tras años de reclamos y un deterioro que parece no tener fin, este lunes inician las tareas de reparación en el tramo clave del Gran Rosario. Mientras la Comuna y Vialidad celebran el acuerdo, los usuarios advierten: si no hay una obra de fondo, el peso del complejo portuario volverá a hundir el asfalto en pocos meses.
A partir del próximo lunes 12 de enero, la Ruta Nacional Nº 11 entrará finalmente en obra en la jurisdicción de Timbúes. La intervención, fruto de un acuerdo entre la Dirección Nacional de Vialidad (Distrito 7) y el Gobierno Comunal, buscará recuperar la transitabilidad en el castigado tramo que va desde el puente sobre el río Carcarañá hasta el acceso a la calle Mangoré.
Sin embargo, el anuncio llega con un sabor agridulce para quienes transitan la zona diariamente. Si bien la llegada de las máquinas de la empresa adjudicataria OBRING S.A. es una noticia esperada, la pregunta que circula entre vecinos y transportistas es la misma de siempre: ¿cuánto durará esta vez?
El eterno ciclo del "parche"
La Ruta 11 no es una carretera cualquiera; es la columna vertebral del polo exportador más grande de la región. El paso incesante de miles de camiones de gran porte, que transportan la riqueza agrícola del país, somete al asfalto a una presión para la cual la traza actual no parece estar preparada.
Históricamente, las intervenciones en este corredor han pecado de ser "emparches" superficiales. Se bachea, se coloca una nueva carpeta y, a los pocos meses, las ondulaciones y los pozos vuelven a aparecer bajo el peso de la logística portuaria.
Los críticos y usuarios frecuentes señalan que, mientras no se realice una obra de fondo con una base estructural reforzada (hormigón o bases de alta densidad), cualquier inversión corre el riesgo de ser, literalmente, dinero tirado al asfalto. Los más suspicaces se preguntan si no será justamente ese "el negocio".
Detalles de la obra y plazos
Según el pliego, los trabajos adjudicados a OBRING S.A. contemplan el mantenimiento integral de la calzada y bacheo; la estabilización de banquinas; colocación de nueva carpeta asfáltica y señalización horizontal y vertical.
El plazo de ejecución es de 45 días, un tiempo récord que busca minimizar las molestias en una vía que es vital para el acceso a escuelas y puestos de trabajo. Desde la Comuna timbuense, destacaron la "factibilidad técnica" otorgada por Nación como un paso administrativo crucial para destrabar una situación que ya era insostenible.
Un corredor al límite
Para los vecinos de Timbúes, la Ruta 11 es hoy una trampa de inseguridad vial. El constante deterioro no solo afecta la producción, sino que pone en riesgo la vida de quienes se desplazan en vehículos livianos o transporte público.
Aunque las autoridades reafirman su compromiso con la infraestructura, la comunidad local permanece alerta. Esta obra será la prueba de fuego: o se trata del inicio de una solución seria para el sistema portuario, (que incluya la remodelación integral de la traza con la construcción de cuatro carriles, más los varias veces anunciados nuevos puentes sobre el arroyo San Lorenzo y sobre el río Carcarañá) o simplemente será un capítulo más en la historia de una ruta que se rompe más rápido de lo que se arregla.
