
Este viernes, la localidad de Aldao no solo caminará por sus calles; marchará contra el reloj y el silencio administrativo. Bajo la consigna de que estudiar en el propio pueblo no debe ser un privilegio sino un derecho básico, la comunidad educativa lanzará un grito de alerta que busca cruzar las puertas del Ministerio de Educación.
Para los 25 alumnos que hoy cursan el último año de la Escuela Primaria N° 6019, el fin de ciclo no es motivo de festejo, sino de incertidumbre. Sin una escuela secundaria local, el egreso se convierte en un "exilio" forzado hacia San Lorenzo o Puerto General San Martín.
La falta de una secundaria en Aldao no es solo una cuenta pendiente pedagógica; es una crisis social y económica para las familias. El traslado diario depende de un transporte público ineficiente o del esfuerzo privado de padres que no siempre tienen los medios. El riesgo es real; hay jóvenes que, ante la imposibilidad de viajar, terminan fuera del sistema escolar.
Paradójicamente, el pueblo cuenta con espacio físico disponible, pero los cargos docentes y la habilitación ministerial siguen "durmiendo" en el movimiento de expedientes entre secretarías.
Crónica de una marcha anunciada
La paciencia se agotó. La comunidad decidió que la visibilidad es su última herramienta de presión. La cita es este viernes 17 a las 12:30, partiendo desde la puerta de la escuela hasta las letras emblemáticas del ingreso a la localidad.
No se trata de un reclamo partidario, sino de una defensa del arraigo. Mientras el expediente administrativo circula de escritorio en escritorio, el calendario escolar sigue su curso. Para las familias de Aldao, la educación de sus hijos no puede esperar a que la burocracia decida, finalmente, ponerse a trabajar.

