La artista plástica y escultora sanlorencina Noemí Vivas se encuentra restaurando una antigua imagen de Santa Rosa ubicada en el patio principal de la escuela Santa Rosa de Viterbo.
La iniciativa partió del presidente del Concejo Municipal, Hernán Ore, quien le consultó si era posible recuperar la pieza que desde hace décadas permanece en el centro del establecimiento educativo. “Estaba un poco deteriorado, no solamente la superficie, sino que tenía algunas faltantes de falange de las manos y demás”, explicó la restauradora en diálogo con SINTESIS.
Con el apoyo económico para los materiales y la colaboración del ayudante Esteban Reyes, Vivas comenzó la tarea sin imaginar la magnitud del hallazgo. “Nos encontramos con la gran sorpresa que es una obra de arte exquisita. Desconocíamos su real valor artístico, porque está hecha en un solo bloque de mármol de Carrara”, relató.
Según sus estimaciones, la escultura podría tener unos 150 años y haber llegado desde Italia, como ocurrió con otras imágenes similares que aún se conservan en mausoleos del cementerio local.
Valor artístico y espiritual
El descubrimiento generó gran entusiasmo entre la comunidad escolar, especialmente entre los alumnos que se acercaron con curiosidad al trabajo de restauración. “Fue el interés de todos los chicos, que se acercaban y tomaban interés por el arte y por la pieza artística que nunca se había tenido en cuenta como ahora, que conocemos su origen y cómo está realizada”, señaló la artista.
Vivas subrayó la perfección de la talla en mármol y el estilo clásico heredado del Renacimiento. “Las rosas de la corona de la cabeza, las rosas de las manos, perfección absoluta. El rostro se asemeja a una niña virgen, como la piedad de Miguel Ángel, la misma dulzura, la misma expresión. Lo ideal es enamorarse de la imagen”, expresó con admiración.
Aunque la obra no lleva firma ni fecha, su estilo y material permiten relacionarla con las primeras esculturas que llegaron a la región hacia fines del siglo XIX. La capilla antigua de la institución, levantada en 1898, ayuda a contextualizar la antigüedad de la pieza. “Siempre estuvo ahí, cerca del mástil, rodeada de pinos. Lo ideal sería protegerla con una ermita para evitar que caigan ramas y puedan dañarla”, advirtió la escultora.
Un desafío técnico
El proceso de restauración demandó más tiempo del previsto debido al estado de conservación. “Lo que pensábamos que iba a ser un trabajo rápido nos llevó más días porque los musgos de los pinos estaban impregnados en el mármol. Nos costó muchísimo trabajo con pastas pulidoras y, además, el espacio es limitado porque está sobre una pared”, explicó.
Actualmente, la pieza se encuentra cubierta con un nylon y se evalúa la aplicación de un barniz protector conocido como “cristales” para garantizar su preservación.
Más allá del valor estético, la escultora resaltó el aspecto simbólico de la obra. “Lo que representa no solamente es el valor artístico, también la espiritualidad que transmite la imagen”, dijo Vivas.
Próximos proyectos: Evita en Córdoba
Una vez finalizada esta restauración, Noemí Vivas continuará con otro desafío cargado de significado: un busto de Eva Perón que será colocado en Córdoba capital. “Es otra alegría más de mi amada Evita. Terminando este trabajo, procedo con un busto que va a reemplazar a uno de bronce que había sido vandalizado y no se pudo recuperar”, adelantó.
El encargo le llegó de parte de Mario Córdoba, descendiente del fundador del lugar, quien conoció la obra que la artista inauguró en Puerto Gaboto. “Las piezas únicas nunca salen iguales, pero Evita tiene que ser única, así que lo vamos a hacer lo más parecido posible. Ya lo tengo muy avanzado”, afirmó.
Además, la escultora reveló que desde Santiago del Estero también le solicitaron un presupuesto para otra obra en homenaje a Evita. “Sería la quinta. Solo espero que siga teniendo fuerza para trabajar”, concluyó con entusiasmo.
