Una escena tan impactante como poco habitual se registró en el Río Paraná, a la altura de Rosario, durante una jornada de pesca deportiva extrema. Una raya de dimensiones excepcionales, capturada en el marco de esta disciplina, dio a luz a 16 crías vivas antes de ser devuelta al agua, en un hecho que sorprendió incluso a pescadores con amplia experiencia en la zona.
El ejemplar, de aproximadamente 1,30 metro de ancho y con un peso superior a los 120 kilos, fue extraído por Mauricio, un pescador deportivo experimentado. Si bien explicó que la captura de peces de gran porte no es inusual en ese sector del Paraná, reconoció que coincidir con el momento exacto del parto fue algo completamente extraordinario. “Fue una experiencia maravillosa”, resumió.
Rápida intervención y devolución al río
Al advertir que la raya estaba por parir, el grupo actuó con rapidez para minimizar el tiempo fuera del agua. Las crías fueron colocadas de inmediato en un balde con agua del propio río, mientras que la madre fue reintegrada al Paraná en cuestión de minutos, junto a los ejemplares recién nacidos. La secuencia, registrada y luego difundida, se convirtió en un ejemplo de manejo responsable del recurso, un valor cada vez más presente dentro de la pesca deportiva moderna.
Mauricio explicó que, pese a su tamaño, las rayas de río no suelen ser agresivas y que esta modalidad de pesca exige técnica, experiencia y buena preparación física. El principal riesgo, aclaró, se encuentra en la cola del animal, que puede provocar lesiones si se la pisa accidentalmente. Con el equipamiento adecuado y las precauciones necesarias, sostuvo, la actividad puede desarrollarse de forma segura tanto para el pescador como para el pez.
Marcaje y conservación
Antes de la liberación definitiva, la raya fue marcada para su seguimiento dentro de un proyecto de ecología y conservación de rayas de río. Se trata de una iniciativa científica que busca generar información clave para proteger a una especie considerada vulnerable, debido a la presión de la pesca y a la degradación de su hábitat natural.
“Respeto ante todo”, definió el pescador al describir el principio que guía esta práctica. Según explicó, la pesca deportiva extrema, cuando se combina con acciones de conservación y liberación responsable, puede transformarse en una herramienta valiosa para el cuidado de la fauna del Río Paraná.
