
El mes que marca la transición hacia la primavera llegará al sur santafesino con fuertes oscilaciones térmicas, irrupciones de aire frío y una progresiva recuperación de las temperaturas. Para el trimestre se perfila un escenario más húmedo, aunque los primeros días serán mayormente secos.
Septiembre comenzó en San Lorenzo y el sur de Santa Fe con tiempo estable y temperaturas agradables, pero todavía no será momento de guardar los abrigos. El mes que abre las puertas de la primavera suele caracterizarse por sus fuertes contrastes: tardes templadas pueden dar paso, en pocas horas, a amaneceres muy fríos, mientras aumenta gradualmente la posibilidad de lluvias y tormentas.
Las previsiones de corto plazo anticipan un comienzo de mes con máximas cercanas a los 20 grados. Así como para este martes se produjo una temperatura máxima de 21 grados con una mínima de 10 en la mañana, para mañana, miércoles, el miércoles el termómetro podría alcanzar entre 23 y 24 grados, acompañado por viento del sector norte.
Sin embargo, el ingreso de un frente frío provocará un marcado descenso térmico hacia el fin de semana. Entre el sábado y el domingo las máximas podrían ubicarse entre 12 y 15 grados, con mínimas de entre 1 y 4 grados. En sectores rurales y zonas bajas del sur provincial no se descarta la formación de heladas débiles o escarcha.
A partir de la próxima semana, las temperaturas volverían a recuperarse gradualmente, con tardes cercanas a los 20 grados y mañanas todavía frescas. El pronóstico para los primeros diez días muestra, en general, pocas lluvias, aunque existe la posibilidad de alguna precipitación aislada durante el jueves en la zona del Cordón Industrial.
Un mes de fuertes contrastes
Los registros históricos muestran que durante septiembre las temperaturas máximas promedio en esta zona aumentan desde unos 20 grados al comienzo del mes hasta alrededor de 22 hacia el final. Las mínimas, en tanto, pasan aproximadamente de 8 a 11 grados.
Esto no significa que todos los días se mantendrán dentro de esos valores. En esta etapa del año todavía pueden producirse ingresos de aire polar, con mínimas cercanas a cero, pero también irrupciones de aire cálido del norte capaces de elevar las máximas por encima de los 27 grados.
En términos históricos, septiembre deja en la región alrededor de seis días con precipitaciones y un acumulado mensual cercano a los 68 milímetros. Son valores de referencia y no constituyen un pronóstico: la lluvia puede concentrarse en pocos eventos o presentar una distribución muy irregular.
Una primavera con mayor presencia de lluvias
Para analizar lo que puede ocurrir durante todo septiembre es necesario recurrir a las tendencias estacionales, que expresan probabilidades y no permiten anticipar el tiempo de cada jornada.
El último pronóstico climático del Servicio Meteorológico Nacional, correspondiente al trimestre septiembre, octubre y noviembre, señala una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores normales en buena parte del territorio nacional, con una señal favorable para el centro y el este del país.
El escenario se relaciona con la presencia de El Niño, fenómeno asociado al calentamiento del océano Pacífico ecuatorial que habitualmente favorece una primavera más húmeda en el centro y el Litoral argentino. Esto no implica que lloverá permanentemente, sino que durante el trimestre podrían registrarse acumulados mayores y aumentar la frecuencia de tormentas.
De hecho, los modelos proyectan un comienzo de septiembre relativamente frío y seco para la región Pampeana, mientras que la influencia más clara de El Niño podría manifestarse conforme avance la primavera. El panorama obliga a prestar atención a posibles episodios de lluvias intensas, ráfagas, actividad eléctrica y caída de granizo, fenómenos habituales durante la transición estacional.
Primavera meteorológica y astronómica
Aunque popularmente la primavera comienza cada 21 de septiembre, para la meteorología empezó este martes 1º y se extenderá hasta el 30 de noviembre. Esta división en meses completos permite comparar estadísticas y estudiar la evolución del clima.
La primavera astronómica, en cambio, comenzará con el equinoccio del 22 de septiembre, cuando el Sol se ubique sobre el ecuador y el día y la noche tengan una duración aproximadamente similar. Desde entonces, las horas de luz continuarán aumentando hasta el solsticio de diciembre.
Qué tener en cuenta durante septiembre
Los cambios bruscos serán una de las principales características del mes. Por esa razón, será conveniente mantener a mano ropa de abrigo, sobre todo durante las primeras horas de la mañana y después del atardecer, aun cuando las tardes resulten templadas.
También comenzará a aumentar la radiación ultravioleta, por lo que se recomienda incorporar progresivamente el uso de protector solar en actividades prolongadas al aire libre. Al mismo tiempo, la floración y la mayor presencia de polen pueden agravar cuadros de rinitis y otras alergias estacionales.
Para productores y habitantes de áreas rurales, las irrupciones frías previstas durante la primera parte del mes aconsejan seguir de cerca los pronósticos por posibles heladas tardías. En las ciudades, en tanto, será importante controlar desagües y canaletas antes de que se consolide el período de tormentas primaverales.
En resumen, septiembre no tendrá un único rostro: comenzará con tardes agradables, sufrirá un fuerte descenso térmico durante el primer fin de semana y luego avanzará hacia condiciones más templadas. Será un mes para vestirse “en capas”, conservar el paraguas cerca y consultar los pronósticos de corto plazo, que son los únicos capaces de precisar cuándo llegará cada cambio.
