
Durante la madrugada de este miércoles, un establecimiento de venta de vehículos fue el blanco de una balacera. La policía constató impactos en la fachada, secuestró cinco vainas servidas y halló dos notas amenazantes. El tirador logró escapar a pie.
Este miércoles, alrededor de la 1:30 a.m., una concesionaria de autos ubicada sobre avenida San Martín al 2800 de Granadero Baigorria fue atacada a balazos en un episodio que, por sus características, lleva el sello de las extorsiones mafiosas. Afortunadamente, no se registraron personas heridas.
El violento episodio salió a la luz a partir de un llamado al 911 que alertaba sobre múltiples detonaciones de arma de fuego en las inmediaciones de la calle Formosa al 100, a escasos metros del lugar del ataque principal.
Al arribar al lugar, efectivos policiales se entrevistaron con una vecina de 44 años que fue testigo de los momentos posteriores al ataque. La mujer relató haber escuchado entre cinco y siete disparos. Al salir a la calle para ver qué sucedía, observó a un hombre que escapaba a toda velocidad corriendo en dirección a la calle Saavedra.
La testigo logró aportar una descripción clave del sospechoso: llevaba un arma de fuego en sus manos y vestía una prenda de manga larga con colores blanco y negro.
Con los datos aportados, los agentes del Comando Radioeléctrico desplegaron un patrullaje por el sector para intentar dar con el agresor, aunque los resultados fueron negativos.
Sin embargo, al inspeccionar la zona del ataque, los uniformados confirmaron el blanco de la balacera: una concesionaria situada sobre la avenida San Martín. En el lugar, el gabinete criminalístico logró el secuestro de cinco vainas servidas halladas en el asfalto y verificó al menos dos impactos de bala en la fachada del local comercial.
Además, los investigadores encontraron dos notas escritas con amenazas. Una de ellas había sido dejada directamente sobre el portón del establecimiento, mientras que la segunda fue hallada en las inmediaciones.
Investigación en curso
Hasta el momento, las autoridades no revelaron el contenido de los mensajes extorsivos para no entorpecer la investigación, pero ambos textos ya fueron incorporados al expediente judicial.
El caso quedó en manos de la Fiscalía de turno, que ordenó el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona -tanto públicas como privadas- para intentar reconstruir la ruta de escape del tirador y dar con los responsables intelectuales y materiales de este nuevo ataque intimidatorio.
