Luego de la repercusión generada por la fallida travesía de los denominados “abuelos moteros”, uno de sus protagonistas, Elvio Lomelo (81), brindó detalles precisos sobre lo ocurrido en la frontera con Chile y las circunstancias que obligaron a suspender el viaje rumbo a Perú que realizaba junto a Horacio Colautti (73).

En diálogo con SINTESIS, Lomelo explicó que el episodio tuvo como detonante las condiciones físicas que comenzaron a afectarlo en plena altura cordillerana. Según relató, al llegar a la zona fronteriza ya se encontraban a unos 1.500 metros, donde empezó a sufrir con intensidad el apunamiento. “Es una puna terrible, el apunamiento es muy fuerte ahí”, describió, comparándolo con otras experiencias previas en viajes de montaña.
Mientras realizaban los trámites migratorios, la situación se agravó. Lomelo recordó que se separó momentáneamente de su compañero Horacio Colautti y, desde entonces, no volvió a verlo. “Yo estaba sentado, sofocado por la altura, y me sentía muy mal. Me suele dar taquicardia, pero esta vez no se me pasaba”, señaló.
Ante el cuadro, solicitó asistencia médica en el lugar. Un paramédico detectó una alteración importante en sus signos vitales y activó el protocolo de emergencia. “Me llevaron a una camilla, me pusieron suero y llamaron a una ambulancia porque la taquicardia no paraba”, contó. La situación alcanzó un punto crítico cuando los profesionales decidieron intervenir de forma más drástica: “El médico me dijo que me tenía que parar el corazón porque no podían bajarla. Me lo pararon, me desfibrilaron y arranqué de nuevo. Fue como un ‘reseteo’”, relató.

Tras el procedimiento, permaneció internado durante un día en el hospital San Juan de Dios, en la ciudad chilena de Los Andes. Allí se confirmó que no había sufrido un infarto, lo que permitió su posterior alta médica.
En paralelo, Lomelo explicó que durante todo ese tiempo desconocía lo que ocurría con Colautti. Recién al día siguiente pudo enterarse de su situación. Según detalló, su compañero fue retenido por un antecedente legal de más de una década. “Fue una contravención de hace más de 10 años, por un arma mal declarada que llevaba en el auto, para defensa, en un viaje a Chile”, explicó.
Elvio remarcó que, antes de iniciar la travesía, habían consultado en el consulado chileno en Rosario, donde les informaron que la causa estaba prescripta. Sin embargo, al ingresar al país, esa situación no estaba actualizada en el sistema. “Se lo llevaron, le sacaron el celular y estuvo incomunicado más de un día”, afirmó. Luego, Colautti logró comunicarse con su familia, lo que permitió reconstruir lo sucedido.

Mientras tanto, Lomelo debió resolver también cuestiones logísticas, como la recuperación de su motocicleta, que había quedado en la aduana. Para ello, gestionó un poder y coordinó su traslado hacia Argentina.
En cuanto a su regreso, relató que fue asistido por un amigo chileno que lo alojó en la ciudad de La Cruz y lo acompañó en los trámites. “Cuando salí del hospital estuve parando en la casa de un amigazo, Ricardo, un muchacho chileno que es moto viajero, un fuera serie con un corazón de oro que me ayud{o en todo momento. Finalmente, me llevó de madrugada a tomar el avión a Santiago de Chile que está a unos 220 kilómetros"., destacó. Por último, Elvio viajó desde la capital chilena al aeroparque de Buenos Aires y completó el trayecto hasta San Lorenzo en transporte terrestre.
Respecto al viaje en sí, Lomelo defendió su experiencia y respondió a algunas críticas surgidas tras el episodio. “No somos improvisados. Tengo toda una vida de viajes, incluso fui el primer argentino en llegar a Ottawa, Canadá, en auto y crucé la cordillera a caballo varias veces. Además, soy el único argentino que le hizo un homenaje a San Martín de a caballo, en Argentina, en Chile y en Perú”, sostuvo, al tiempo que reivindicó su vigencia: “Estoy viajando de grande porque tengo un espíritu extraordinario”.

Finalmente, señaló que hasta llegar a Mendoza el recorrido se había desarrollado con normalidad, con algunas dificultades menores. Sin embargo, el verdadero problema comenzó al ascender hacia Uspallata. “Ahí ya me sentía mal, pero después arriba fue terrible”, resumió.
Por último, reiteró: “La situación de Horacio queda aclarada, ya está volviendo en la moto, por suerte. Se va a quedar visitando unos amigos en Córdoba”.
Pese al abrupto final de la travesía, queda en pie el espíritu aventurero que los impulsó a emprender el viaje.
