Después de catorce años al frente del Juzgado de Familia de San Lorenzo, el juez Marcelo Escola se acogió al beneficio de la jubilación, cerrando una etapa marcada por un fuerte perfil social en el ejercicio de la magistratura y por resoluciones que, en muchos casos, marcaron precedentes en la región.

Durante su gestión, el tribunal recibió alrededor de 3.000 causas anuales, vinculadas principalmente a conflictos familiares, regímenes de cuidado, alimentos, adopciones y problemáticas de vulnerabilidad social. En ese contexto, Escola construyó una impronta particular dentro del fuero de familia, priorizando especialmente el bienestar de niñas, niños y adolescentes, en situaciones de separación o divorcio de sus padres.
Su paso por el juzgado también se caracterizó por un estilo pragmático y resolutivo, que en ocasiones generó debates jurídicos o repercusiones públicas, pero que terminó convirtiéndose en una marca distintiva de su gestión.
El perfil de un magistrado polémico
A lo largo de su carrera en San Lorenzo, Escola se destacó por intentar humanizar la función judicial, en un ámbito donde las decisiones suelen impactar directamente en la vida cotidiana de las personas. Sin embargo, sus fallos también fueron noticia por las polémicas que desperataron y por manifestaciones en su contra en redes sociales y medios de comunicación, además de presentaciones judiciales y acciones como las que llevó adelante la Asodiación Civil Padres autoconvocados por la Infancia.
En el juzgado que condujo durante más de una década se tramitaron causas de fuerte sensibilidad social y alto perfil: desde el caso de una niña que había quedado sin nacionalidad, hasta el de una menor que permanecía sin contención familiar en un hospital, además de conflictos de filiación, adopciones complejas y disputas legales vinculadas a técnicas de fertilización asistida.
Pese a la repercusión pública de algunos expedientes (tanto positiva como negativa), el magistrado siempre sostuvo que las decisiones judiciales deben tomarse sin condicionamientos externos.
“No puede haber presión. Lo que sí uno puede tener son distintos tipos de emociones que hay que tratar de dejarlas de lado para poder resolver la cuestión objetivamente, que generalmente es urgente. El juez no puede actuar ni bajo presión ni bajo temor”, supo señalar en distintas entrevistas.
Con la misma franqueza reconocía también los límites de la función judicial: “En todos los fallos tenés los que te van a aplaudir y los que te van a putear. Si me critican en redes no me interesa. Me importa si me equivoqué poder solucionarlo, porque me equivoco. No soy infalible”.
Otro de los temas que atravesaron su gestión fue el de la adopción. Según señalaba, el sistema enfrenta una realidad compleja: decenas de niños esperan una familia, mientras que la mayoría de los postulantes solo está dispuesta a adoptar a menores muy pequeños.
Algunos de los fallos que marcaron precedentes
Durante su gestión, varios de sus fallos fueron considerados inéditos o innovadores, especialmente en lo referido a mecanismos para garantizar el cumplimiento de obligaciones alimentarias o proteger derechos de personas en situación de vulnerabilidad.
Entre las resoluciones más resonantes se encuentran:
Inhabilitación deportiva por deuda alimentaria: en una medida inédita en la región, dispuso impedir que un hombre participe en torneos de una liga de fútbol regional hasta que comience a pagar la cuota alimentaria de su hija, tras una deuda que arrastraba desde hacía varios años.
Anuncio de adopción en plena boda: en un hecho que generó gran repercusión, el magistrado se presentó en la ceremonia de una pareja igualitaria de dos varones para comunicarles que podían iniciar la vinculación preadoptiva con un niño de cuatro años.
Alimentos para una madre de 80 años: obligó a dos hermanos a contribuir económicamente al cuidado de su madre anciana, aplicando el instituto de “alimentos” previsto en el Código Civil y Comercial. El fallo reforzó el principio de solidaridad familiar y protección de adultos mayores.
Retención de cuota alimentaria en una boleta de servicio: en una decisión sin precedentes regionales, ordenó a la Empresa Provincial de la Energía (EPE) retener el monto de la cuota alimentaria dentro de la factura de electricidad de un empresario que acumulaba dos años de incumplimientos.
Responsabilidad alimentaria de un tío: dispuso que un tío paterno se haga cargo de la cuota alimentaria de sus sobrinos ante el incumplimiento del padre.
Sanciones múltiples a un deudor alimentario: ordenó la suspensión de su línea telefónica, el bloqueo de cuentas bancarias, la suspensión del carnet de conducir, la prohibición de salida del país y su inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos.
Cuota alimentaria del 35% para hija con discapacidad: fijó ese porcentaje del salario del progenitor para garantizar el derecho a una vida digna de una joven que no puede valerse por sí misma.
Reconocimiento de identidad de género: autorizó a un adolescente de 17 años a cambiar su nombre de pila e imagen conforme a su identidad de género.
Transición en el Juzgado de Familia
Tras la jubilación de Marcelo Escola, el Juzgado de Familia de San Lorenzo quedó transitoriamente a cargo del Dr. Alejandro Marcos Andino, quien actualmente también se desempeña al frente de los dos Juzgados Civiles de la ciudad, asumiendo de manera provisoria la conducción del fuero de familia hasta que se disponga la designación de un nuevo titular.

