
La tensión entre el gobierno de Ricardone y el personal comunal no cede. Tras la audiencia celebrada el último lunes en la sede del Ministerio de Trabajo, las partes se retiraron sin firmas ni consensos, resolviendo dictar un nuevo cuarto intermedio que traslada las definiciones clave al próximo viernes 8 de mayo.
Pese a las expectativas de destrabar el conflicto antes de que terminara el mes de abril, la negociación entró en un terreno pantanoso. El eje del desencuentro sigue siendo la brecha entre la oferta oficial y la urgencia de los trabajadores por recomponer ingresos frente a la escalada inflacionaria.
Desde el Sindicato de Trabajadores Municipales de San Lorenzo (SITRAM) que lidera Edgardo Quiroga, el diagnóstico es alarmante. Los representantes gremiales sostienen que el salario de una gran parte de la planta permanente y contratada apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas.
Por su parte, la administración comunal de Ricardone que conduce Facundo Morandín, mantiene cautela respecto a los números. Si bien existe voluntad de diálogo para evitar medidas de fuerza que paralicen la prestación de servicios esenciales, el Ejecutivo local argumenta haber cumplido con lo pactado en paritarias provinciales.
