
En una jornada marcada por un fuerte operativo de seguridad, el gobernador de la provincia de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, concretó finalmente su visita a la Iglesia Jubileo en la ciudad de Capitán Bermúdez. El mandatario participó del servicio religioso este domingo por la noche, cumpliendo con un compromiso que había quedado trunco semanas atrás.
Tal como se había anticipado desde este medio, la presencia del gobernador estaba prevista para los últimos días, aunque su llegada se vio demorada por factores externos. En la ocasión anterior, Pullaro no pudo ingresar al recinto debido a una ruidosa manifestación de docentes autoconvocados que se apostaron en la entrada principal del templo para visibilizar sus reclamos salariales y laborales.
Para evitar un nuevo escenario de conflicto, esta vez el hermetismo fue total. El gobernador evitó la entrada principal y accedió al templo a través de un estacionamiento privado lindero, logrando así sortear cualquier tipo de escrache y garantizando el desarrollo normal de la actividad en el barrio Quinta Cairo.
Fe y política: Un mensaje de gestión
El encuentro no fue solo de carácter protocolar. Pullaro fue recibido por el Pastor Alberto Calabressi y compartió el escenario con el evangelista Edgardo Silvoso.
Durante su intervención frente a la congregación, el mandatario santafesino pronunció un discurso que mezcló lo espiritual con lo político, al punto de mencionar que “la Gracia de Dios” hizo que bajara la violencia en Santa Fe.
La visita de Pullaro a Capitán Bermúdez se da en un contexto de alta sensibilidad política en el Cordón Industrial. Mientras que dentro del templo el clima fue de camaradería y espiritualidad, en las afueras la seguridad provincial mantuvo una vigilancia discreta para asegurar que la salida del gobernador fuera tan ordenada como su entrada.
Con esta aparición, Pullaro refuerza su agenda de cercanía con las instituciones religiosas, un sector que considera clave para la contención social en el territorio santafesino.
