
En una entrevista exclusiva, Orlando Brizuela, delegado regional del sindicato de Serenos de Buques, denuncia que la desregulación estatal dejó las fronteras fluviales sin control, permitiendo el ingreso de seguridad privada sudafricana armada mientras cientos de familias argentinas quedan en la calle.
Detrás del movimiento de granos y el flujo constante de buques, se gesta un conflicto que mezcla soberanía, seguridad nacional y una crisis laboral profunda. Desde que el decreto 37/25 -bajo la gestión de la exministra de Seguridad Patricia Bullrich- calificó la función del sereno de buque como "optativa", el sector ha entrado en un pozo de inactividad que, según sus protagonistas, esconde un peligro mucho mayor: la zona liberada.
Orlando Brizuela, delegado regional del sindicato de Serenos de Buques de San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes, no anda con rodeos. En diálogo con SINTESIS, explica que la palabra "optativo" es un eufemismo para la eliminación de facto de su profesión. "Desde el día uno dijimos que esto era para liberar al sereno debido a las circunstancias. Hoy, nadie nos solicita y la Prefectura alega que ellos pueden custodiar el buque sin nosotros. Pero la realidad los golpea en la cara", dispara el dirigente.
El desembarco de "peritos" armados
La denuncia más grave que sostiene el gremio es la detección de personal de seguridad extranjero -específicamente de Sudáfrica- cumpliendo tareas que legalmente corresponden a trabajadores argentinos. Según Brizuela, las agencias marítimas están "importando" estos servicios bajo la carátula de "peritos" o "superintendentes".
"Hemos detectado mercenarios de Sudáfrica. Les pagan hotel, taxi, viáticos y avión. Les sale mucho más caro que un sereno local", afirma Brizuela.

La preocupación no es solo laboral, sino de seguridad pública. El dirigente exhibe documentación fotográfica: "Acá les presento a un 'perito'. Fíjense que en el pecho tiene un fusil R15. Dice 'seguridad privada', pero es un combatiente extranjero en suelo argentino. ¿Quiénes son estos muchachos? La Prefectura nos dice que va a investigar, pero mientras tanto, ellos suben a los barcos por tierra, acreditados apenas con un mail de la agencia marítima", alertó
Narcotráfico, contaminación y un llamado al gobierno provincial
Para el Sindicato de Serenos de Buque la ausencia de sus afiliados -quienes históricamente funcionaron como auxiliaes de Prefectura, Aduana y Migraciones— convirtió a los puertos en un colador. Brizuela recuerda el caso de la cocaína hallada en la terminal de Vicentín: "Se encontró porque el capitán abrió la cámara de frío, pero el cocinero declaró que la zona estaba liberada. El sereno es el que controla qué se carga, el que pide la hoja de rancho. Hoy, eso es tierra de nadie", sentenció.
Además del narcotráfico, el gremio advierte sobre el "agua de loco" (vaciado de tanques contaminados al río) y el contrabando de provisiones que evade los controles de Aduana. "Somos los ojos y oídos de la Prefectura. Ellos dicen que no hacemos falta porque no estamos capacitados, pero ¿quién debe capacitarnos si somos sus auxiliares? Es un argumento circular para beneficiar a los armadores", sostiene el referente.
Con 800 familias afectadas y un año y medio sin ingresos, la mirada de los serenos se posa ahora sobre el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Brizuela confía en que la administración provincial tome cartas en el asunto, entendiendo que la seguridad y la salud ambiental (por la contaminación con hidrocarburos en el agua) son competencias locales que el Estado Nacional ha descuidado.
"No creo que al gobernador no le interese que su gente tome agua contaminada o que el puerto sea un foco de ilícitos", señala Brizuela, quien espera una disposición similar a la de algunos consorcios de Buenos Aires que empezaron a reconocer la obligatoriedad del servicio para garantizar la operatividad segura.
El gremio recuerda el caso de un tripulante que bajó de un buque en Puerto Gerneral San Martín y fue hallado cinco días después en Santa Fe capital. "¿Y si esa persona era un terrorista? Nadie controló, nadie buscó. Se dieron cuenta de que faltaba porque el barco ya se iba", alertó.
Mientras la "teoría del derrame" y la desregulación económica siguen marcando la agenda nacional, los serenos de buque permanecen en guardia, no ya sobre la cubierta de un barco, sino en la puerta de su sindicato, esperando que la soberanía no se termine de hundir en el río.

"Seguimos firmes": desmienteb versiones sobre el cierre de la sede
Orlando Brizuela, aclaró que, pese a las versiones sobre presuntas irregularidades o inactividad en la sede de avenida San Martin al 400, esquina Sarmiento, de Puerto General San Martín, el edificio permanece abierto y la organización se mantiene firme y "en pie" tras un año y cuatro meses de inactividad laboral en el sector.
Si bien reconoció que existen opiniones divergentes y que algunos compañeros pueden manifestarse ofuscados debido a la falta de trabajo, el dirigente minimizó estos comentarios al encuadrarlos en la desesperación por la situación económica actual. Brizuela enfatizó que continúan activos en la defensa del gremio, investigando las condiciones de la zona y sosteniendo la estructura institucional mientras aguardan cambios en las políticas gubernamentales que permitan reactivar el empleo.
