
El Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, extendió el período de tregua tras un lunes sin acuerdo en Buenos Aires. Las diferencias salariales traban la paritaria, pero hay una luz de esperanza en una reunión privada clave en Rosario.
La tensión en una de las negociaciones paritarias más determinantes para la economía del país sumó un nuevo capítulo. La reunión celebrada en la sede de la Secretaría de Trabajo de la Nación entre el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) finalizó sin acuerdo.
Ante la persistencia de las diferencias y el riesgo de que se retomen las medidas de fuerza, el Gobierno nacional anticipó la prórroga de la conciliación obligatoria, congelando cualquier posibilidad de huelga en el corto plazo.
Las autoridades de la cartera laboral fijaron una nueva audiencia presencial para el próximo 23 de junio en Capital Federal. Sin embargo, el dato político y estratégico más relevante de la jornada es que ambas partes acordaron mantener un encuentro privado en la ciudad de Rosario. Esta instancia intermedia, fuera de los despachos oficiales, genera expectativas favorables y es vista como el escenario ideal para acercar posiciones y lograr un principio de acuerdo antes de que termine el mes.
A pesar del optimismo por la vía del diálogo, la realidad es que tanto el gremio como el sector empresario se mantienen firmes en sus posiciones. Las diferencias salariales siguen siendo el principal obstáculo para poner la firma en el acta final.
El resultado de esta paritaria excede los límites de las terminales portuarias y las plantas procesadoras: la resolución de este conflicto marcará el rumbo de las discusiones salariales de otros gremios vinculados indirectamente a la actividad agroindustrial, que miran a los aceiteros como el "caso testigo" de la temporada.
