El secretario general del gremio, Daniel Succi, expuso una situación límite en una de las plantas agroexportadoras más importantes de la región. Denunció que la empresa minimizó una falla técnica que podría haber derivado en una tragedia de proporciones catastróficas.
En medio de una creciente tensión por las condiciones de seguridad laboral en el cordón industrial, tras la tragedia de albardón Bio, el secretario general del Sindicato de Trabajadores y Empleado Aceiteros (SOEA), Daniel Succi, en declaraciones al streaming "Día Cero" sacó a la luz una situación de extrema gravedad que se desarrollaba en paralelo en la región.
Ante la consulta sobre cómo se planta la organización sindical frente a las falencias de las patronales, el dirigente reveló una medida tomada de manera unilateral para resguardar la vida de los operarios.
"En estos momentos estamos parando una línea de Renova Timbúes porque está goteando un extractor con pérdida de solventes. Hace veinte días que venimos parando una línea, parando la otra... Te dicen 'esperá que el mes que viene está la parada programada'. Pero no vamos a esperar cuando hay una pérdida de solventes", disparó con firmeza.
Explicando la complejidad técnica del incidente, Succi advirtió en la entrevista que el peligro latente no es menor: el solvente vaporizado en suspensión es altamente inflamable y explosivo. Al combinarse con la polución y el oxígeno propios de una planta de gran envergadura, el escenario se convierte en una bomba de tiempo capaz de desencadenar una catástrofe de dimensiones incalculables.
"El solvente es lo más explosivo que hay. En cualquier momento revienta por los aires. Esto no es de facultad, es algo básico de prevención que las empresas ignoran si no se les anda atrás", enfatizó el dirigente gremial.
El conflicto de fondo: producción versus seguridad
La medida expone una problemática recurrente en el sector agroexportador: la priorización de los tiempos de producción por encima de la integridad física de los trabajadores. Desde el gremio sostienen que las respuestas patronales basadas en "paradas programadas" futuras resultan inadmisibles cuando existe un riesgo inminente de derrame o fuga de sustancias químicas peligrosas.
