El diputado provincial apuntó con dureza contra las empresas y el rol del Estado tras el trágico episodio en la planta de Albardón Bio. Cuestionó la falta de controles, la precariedad de las tercerizadas y advirtió que la política está "subordinada al poder económico".
El diputado provincial de Santa Fe Carlos Del Frade analizó con extrema crudeza la situación de la seguridad e higiene laboral en el territorio provincial y a nivel nacional, a raíz de la reciente tragedia en la empresa Albardón Bio, que dejó un saldo de dos trabajadores fallecidos hasta el momento.
Durante la charla, el legislador no dudó en calificar los siniestros como la consecuencia directa de una matriz empresaria que prioriza la rentabilidad por sobre la vida de los trabajadores, al tiempo que cuestionó la inacción de los organismos de control estatal.
Estadísticas alarmantes y el mito de la "mala suerte"
Del Frade compartió cifras oficiales que revelan una realidad dramática en el país y en la provincia. A nivel nacional, indicó que entre enero y junio de este año se registraron 241.142 accidentes laborales y enfermedades profesionales, lo que promedia 1.332 casos por día, 55 por hora y casi uno por minuto.
"Acá no se trata de tragedia, para nada; es la acumulación de la falta de inversión en proteger la vida que produce la riqueza, y que son los trabajadores", sentenció el diputado.
El panorama en la provincia de Santa Fe no es menos desalentador. Con datos oficiales que abarcan solo el primer trimestre del año, Del Frade señaló que en 90 días se produjeron 9.349 accidentes laborales, 13 de ellos fatales. Esto equivale a 104 accidentes diarios, 4 por hora y uno cada 15 minutos.
Para el legislador, atribuir estos hechos al azar o a la "mala suerte" es un error conceptual que busca encubrir responsabilidades empresariales: "Si hay algo claro, es que acá no se trata de mala suerte, sino de la consecuencia de la no inversión en cuidar la vida de los laburantes".
Consultado sobre la vigencia de la ley de comités mixtos -herramienta pionera sancionada a finales de la primera década del milenio-, Del Frade fue tajante al asegurar que no se están llevando adelante.
El diputado puso el foco particularmente en el Departamento San Lorenzo, al que calificó como una zona estratégica donde opera el corazón agroexportador y financiero del país, pero con un Estado ausente. En este sentido, recordó el trágico quíntuple trágico accidente laboral ocurrido el 17 de agosto del año pasado en obra en construcción de San Lorenzo, un hecho que -según denunció- nunca tuvo una explicación clara ni imputaciones penales firmes por parte de un Ministerio de Trabajo provincial al que definió como "desarticulado" en su rol de protección obrera.
Asimismo, cuestionó la reacción institucional posterior a siniestros de magnitud: "Cuando una empresa dice que ahora va a trabajar en la prevención, es una confesión de parte de que nunca hicieron prevención, de que nunca invirtieron en cuidarle la vida a los laburantes", remarzó.
Tercerización, responsabilidades y el rol de las grandes corporaciones
En referencia a la reiteradamente denunciada precarización laboral y al rol de las empresas contratistas (relacionado al argumento frecuente de desligar a las firmas principales culpando a las tercerizadas), Del Frade recordó que existen antecedentes jurisprudenciales desde la década de 1970 que establecen la responsabilidad subsidiaria y directa de la empresa contratante.
El legislador criticó que los grandes grupos económicos utilicen a las tercerizadas como fusible y apelen al argumento de la "industria del juicio" para eludir responsabilidades, mientras la inversión en seguridad industrial en los 19 departamentos de la provincia es "casi inexistente".
Para graficar la desproporción de recursos en el cordón industrial, el diputado Del Frade contrastó las millonarias ganancias de las multinacionales -como el caso de Cargill, que factura miles de dólares por minuto- con la precariedad en las condiciones de trabajo y la falta de barreras de contención o capacitación adecuada para tareas de alto riesgo, como la soldadura en tanques de etanol.
La subordinación de la política y el drama ambiental
Por último, Del Frade vinculó la desprotección laboral con la degradación ambiental, señalando que ambas responden a una misma matriz de impunidad avalada por los gobiernos de turno. Mencionó casos emblemáticos de contaminación y pasivos ambientales en la región como el cierre de ArZinc en Fray Luis Beltrán o la situación de Petroquímica Capitán Bermúdez, advirtiendo que las multas impuestas a las empresas terminan funcionando como un costo operativo más.
En referencia a las herramientas que se pueden utilizar desde la Legislatura, el diputado reconoció que la política tradicional se encuentra subordinada al poder económico:
"La política grande de la provincia de Santa Fe, como de la Argentina, está subordinada al poder económico. Lo que hay que hacer es el pedido de informe, el proyecto de ley, el proyecto de declaración, no mirar para otro lado y cuestionar al poder económico siempre".
