
En un importante avance para la investigación del homicidio de José Omar Rendón Ramírez, la policía de la Unidad Regional XVII logró localizar en las primeras horas de la tarde del martes un vehículo oculto en una zona rural, el cual coincidiría con el rodado buscado tras el asesinato del hombre de 65 años.
El procedimiento, liderado por la Jefa de la Unidad Regional XVII, Directora de Policía Lorena Tetaz, se desencadenó a raíz de un testimonio espontáneo brindado en la Seccional 1°. Un vecino de 43 años aportó datos precisos sobre el ingreso de un vehículo a un monte espeso ubicado a la vera de la Ruta 25, en el sector conocido como el Camino de la Cremería.
Ante la relevancia de la información, que conectaba directamente con el crimen ocurrido días atrás, la cúpula policial se desplazó hacia el lugar mencionado alrededor de las 14.30 horas. Tras identificar el ingreso al campo desde una curva de la ruta, los efectivos iniciaron un rastrillaje pedestre en una zona de vegetación frondosa.
A unos 60 metros del ingreso y oculto entre los árboles, los agentes hallaron un automóvil Fiat Siena de color rojo sin sus chapas patentes.
Inmediatamente después del hallazgo, se dispuso el resguardo total del perímetro para preservar posibles huellas y rastros.
La jefa Tetaz notificó al Subjefe de la Policía de Investigaciones (PDI), comisario supervisor Damian Hopeler, quien envió una brigada al lugar de forma inmediata. "El vehículo presenta características idénticas a las señaladas en la investigación del homicidio", indicaron fuentes policiales.
Minutos antes de las tres de la tarde, el personal de la PDI tomó control de la escena tras realizar las consultas pertinentes con la Fiscalía en turno. Se espera que en las próximas horas se realicen las pericias técnicas sobre el habitáculo y el motor para confirmar formalmente el vínculo con el asesinato de Rendón Ramírez.

Que se sabe hasta ahora del crimen
El hallazgo del cuerpo de Omar Rendón, un plomero y chofer de aplicaciones de 63 años, puso fin a una intensa búsqueda iniciada tras su desaparición el 26 de marzo. El caso, que comenzó en Capitán Bermúdez, se resolvió gracias a una combinación de errores cometidos por los sospechosos y el uso preciso de tecnología forense.
La alarma se encendió cuando Rendón dejó de enviar audios de WhatsApp habituales a su famlia, respondiendo solo con mensajes de texto breves y con un lenguaje ajeno al suyo. El error fatal de los captores fue utilizar el teléfono de la víctima para reclamar pagos de deudas personales, lo que permitió rastrear el dispositivo hasta una vivienda en San Lorenzo.
En dicho domicilio, peritos de la PDI utilizaron luminol, detectando manchas de sangre ocultas en un colchón, paredes y pisos. Además, se secuestraron celulares, un martillo (posible arma homicida) y un matafuegos que sería del vehículo de Rendón. A pesar del avance, el paradero del cuerpo fue un misterio hasta que una de las detenidas confesó espontáneamente, durante su traslado policial, que los restos habían sido descartados en una zona rural cerca de la ruta AO12.
La fiscalía investiga el caso como homicidio criminis causa, bajo la hipótesis de que Rendón fue víctima de una emboscada planificada para robarle su automóvil. Además, actualmente se indaga si existía un vínculo previo entre la víctima y la mujer detenida.
