En la noche del martes, los vecinos que residen en las inmediaciones del edificio en construcción de calle San Carlos al 1000, donde el último domingo se produjo la tragedia laboral en San Lorenzo, vivieron momentos de gran preocupación.
Un fuerte estruendo alertó a quienes viven en las inmediaciones y, al salir a la calle, descubrieron que se había derrumbado parte de un encofrado ubicado en uno de los laterales de la torre de la construcción que fue clausurada por la Justicia que investiga el fallecimiento de cinco trabajadores.
De inmediato, los frentistas comunicaron lo ocurrido a la guardia policial que permanece apostada frente a la construcción y, por precaución, decidieron resguardar los vehículos que estaban estacionados sobre la calle, ante el temor de que pudieran caer nuevos materiales desde la altura.
