Valeria Zeballos y Damián Aguilar, policías de San Lorenzo que salvaron la vida de un pequeño
El hecho ocurrió en una vivienda de Boulevard Eva Perón. La oficial Valeria Zeballos logró reanimar al pequeño dentro del patrullero mientras lo trasladaban de urgencia al hospital.
Una noche que pudo haber terminado en tragedia se convirtió en un testimonio de vocación y servicio el pasado 6 de diciembre. Efectivos del Comando Central de la Unidad Regional XVII se convirtieron en héroes al salvar la vida de un niño de apenas dos años que había dejado de respirar.
El alerta se encendió en horas de la noche, cuando un llamado al 911 reportó una situación crítica en un domicilio ubicado en Boulevard Eva Perón al 400. La premura del caso movilizó rápidamente a una unidad policial hacia la zona.
Al arribar al lugar, los uniformados fueron recibidos por la madre del menor, visiblemente conmocionada. Al ingresar a la vivienda, el subinspector Damián Aguilar constató la gravedad del cuadro: el niño se encontraba recostado en un sillón, sin signos aparentes de respiración y en estado crítico.
Ante la urgencia y evaluando que cada segundo contaba, los oficiales decidieron no esperar a la ambulancia y trasladar al niño de inmediato en el móvil policial hacia el Hospital Granaderos a Caballo.
Fue durante el vertiginoso trayecto hacia el nosocomio donde la capacitación policial jugó un rol fundamental. Mientras el patrullero avanzaba abriéndose paso en el tráfico, la oficial de policía Valeria Zeballos tomó al niño y comenzó a practicarle maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP).
La tensión dentro de la unidad móvil se rompió cuando las maniobras surtieron efecto: el pequeño vomitó, liberando sus vías aéreas, y volvió a respirar, comenzando a sollozar nuevamente. El llanto del niño trajo el alivio inmediato a los oficiales y a la familia.
Al llegar al hospital Granaderos a Caballo, el personal médico de guardia recibió al paciente ya con signos vitales, logrando estabilizarlo por completo. Posteriormente, y para asegurar una atención de mayor complejidad, se dispuso su derivación al Hospital de Niños de Rosario.
El accionar decidido del subinspector Aguilar y la ejecución precisa de la oficial Zeballos destacan la importancia de la preparación en primeros auxilios por parte de las fuerzas de seguridad, una herramienta que, en esta ocasión, devolvió la vida a un niño sanlorencino.
