
En un juicio de procedimiento abreviado realizado en los Tribunales Provinciales de San Lorenzo, la Justicia dictó sentencia contra Hugo Echeveste, hallándolo culpable de una serie de asaltos cometidos con extrema violencia, que incluyeron tiroteos, ingresos domiciliarios y persecuciones por los techos.
El Juez de Primera Instancia, Eugenio Romanini, resolvió homologar el acuerdo presentado por la Fiscalía y aceptado por la Defensa. Echeveste fue condenado a 10 años de prisión de cumplimiento efectivo.
La calificación penal impuesta fue de gran complejidad debido a la naturaleza de los hechos: "robo calificado por el uso de arma de fuego, cometido en lugar poblado y en banda", "robo calificado por el uso de arma blanca" y "tentativa de robo agravado por escalamiento"
El raid delictivo: De Arequito a San Lorenzo
La investigación, llevada adelante por los fiscales Carlos Ortigoza y Emiliano Ehret, logró reconstruir tres hechos clave que demostraron la peligrosidad del ahora condenado.
El primer hecho registrado ocurrió la madrugada del 22 de mayo de 2024. Echeveste, junto a un cómplice, escaló el tapial de una vivienda en calle avenida 9 de Julio al 1500 de la localidad de Arequito y, tras forzar las aberturas, sustrajo un revólver calibre .22.
La situación se tornó violenta cuando el propietario regresó a la casa y sorprendió a los delincuentes. En la huida, le dispararon a la víctima con su propia arma, impactando dos proyectiles en su glúteo antes de escapar en un automóvil.
Meses después, el 8 de enero de 2025, el delincuente irrumpió en un domicilio de calle Hipólito Yrigoyen al 2500 de la ciudad de San Lorenzo. Armado con un cuchillo, redujo a los moradores y les ató las manos. Del lugar se llevó pesos, dólares, alhajas de oro, dos celulares y una pistola Bersa calibre 22.
Finalmene, el último hecho ocurrió apenas seis días después, el 14 de enero de 2025, en una vivienda de calle Santiago del Estero al 1300 de San Lorenzo. Allí, tras sustraer dinero, relojes y joyas, Echeveste intentó huir hacia un vehículo que lo esperaba.
La policía logró aprehender al conductor del auto en la intersección de Tucumán y Allmirante Brown, donde le secuestraron un morral con el botín. Sin embargo, Echeveste intentó una última maniobra de escape corriendo por los techos de la manzana. Por último, el personal policial logró cercarlo y detenerlo, poniendo fin a su actividad criminal.
