
Este lunes 13 de abril, en los Tribunales Provinciales de San Lorenzo comenzó el juicio oral y público por el asesinato de Gonzalo Darío Cucit, el hombre de 35 años ejecutado de cinco disparos en julio de 2024. Los imputados, Ramón Rojas e Iván Castillo, llegaron al banquillo bajo la gravísima acusación de homicidio criminis causa, un delito que prevé la pena máxima en el Código Penal argentino.
El tribunal a cargo de dictar sentencia estará integrado por los jueces Marisol Uzandizaga, Griselda Strólogo y Ariel Cattaneo. A pesar de las especulaciones iniciales sobre la realización de un juicio por jurados, finalmente será un tribunal técnico el que evalúe las pruebas presentadas por la fiscalía.
La reconstrucción del hecho, liderada por el fiscal Aquiles Balbis, sostiene que Cucit fue víctima de una emboscada planificada. Oriundo de la localidad de Correa, atravesaba problemas de adicciones y acarreaba deudas económicas que intentaba sanear. Para ello, había puesto a la venta su automóvil Ford Fiesta.
Según la investigación, los acusados se mostraron interesados en el vehículo, ofreciendo una suma de dinero superior a la del mercado para atraer a la víctima. El 30 de julio de 2024, Cucit salió de su hogar pasadas las 19 horas para encontrarse con los supuestos compradores en el cruce de las rutas 9 y 26.
Cámaras de vigilancia y el rastreo de antenas telefónicas permitieron trazar el último trayecto de la víctima: A las 19.30 hs se produjo el encuentro con los sospechosos, quienes se movilizaban en una camioneta Eco Sport. Luego, a las 20 realizaron una parada técnica en una estación de servicio en la ciudad de Roldán y a las 21, aproximadamente, se produce el arribo a la zona rural de Luis Palacios, frente a la estancia Santa Eulogia.
Fue en ese paraje desolado donde los agresores atacaron. A Gonzalo Cucit le sustrajeron su teléfono celular y su automóvil, y posteriormente lo ejecutaron de cinco disparos. Vecinos de la zona, alertados por las detonaciones, dieron aviso a la policía, que halló el cuerpo sin vida cerca de las 22 horas.
El fiscal Balbis soliciutó la pena de prisión perpetua para Rojas y Castillo, considerándolos partícipes necesarios de un homicidio cometido para ocultar otro delito (el robo del auto y el celular) o asegurar sus resultados.
El juicio que comienza hoy buscará echar luz definitiva sobre las responsabilidades de una ejecución que parece haber sido fríamente calculada.
