Durante más de dos años, Waldo Bilbao integró la lista de los delincuentes más buscados de Santa Fe. La Justicia Federal lo señalaba como pieza clave de una organización criminal que abastecía de cocaína a Rosario, Córdoba y Buenos Aires, mientras que el gobierno provincial había ofrecido una recompensa de 40 millones de pesos para quien aportara datos certeros sobre su paradero. Sin embargo, este sábado la historia dio un giro inesperado: fue detenido en su propio domicilio, en pleno centro de Rosario.
El operativo se desarrolló durante la madrugada en un departamento de calle Colón al 1200, a pocas cuadras del Monumento a la Bandera. Hasta allí llegaron las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) y la Unidad de Acciones Especiales de la Provincia, en el marco de una causa instruida por el Juzgado Federal Nº 3 y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar).
Bilbao, de 45 años, estaba en la vivienda junto a su pareja y familiares. Cuando los uniformados irrumpieron en el lugar, intentó huir hacia un escondite que él mismo había construido en el interior del departamento. El sitio, revelado en un video difundido tras la detención, se encontraba en el baño: una pequeña puerta metálica conducía a un habitáculo oculto con salida hacia el interior del edificio, un hueco que, aunque ingenioso, resultaba riesgoso ya que daba hasta la planta baja. El fugitivo no alcanzó a llegar y fue reducido en el acto.

Una larga trayectoria criminal
Bilbao estaba prófugo desde octubre de 2023, cuando logró escapar junto a su hermano Brian -aún evadido- de un operativo que desarticuló parte de la red que lideraban. Ambos habían sido señalados desde 2019 como cabecillas de una estructura dedicada al tráfico de cocaína, con antecedentes por causas federales.
En abril de ese año, Waldo había sido detenido con casi 600 gramos de cocaína y procesado por tenencia con fines de comercialización, aunque recuperó la libertad tiempo después. Desde entonces, según la Justicia, consolidó y expandió las operaciones de la organización junto a su hermano, conocido en el ambiente como “el innombrable”.
De acuerdo con las investigaciones, los hermanos Bilbao habrían desarrollado un esquema de distribución regional que incluía el uso de avionetas y pistas clandestinas en la localidad de Carrizales. Se estima que comercializaban cocaína a un valor de 5.400 dólares por kilo, lo que les permitía mover sumas millonarias que luego eran lavadas en distintas actividades.
La detención de Waldo Bilbao representa un golpe significativo para la organización, aunque la Justicia Federal sigue tras los pasos de su hermano Brian, considerado el verdadero líder de la banda.
