
Dos hombres fueron imputados este viernes por el homicidio del oficial de policía Eduardo López, el efectivo del Comando Radioeléctrico de Roldán que murió tras ser brutalmente agredido al término de la final de la Liga Cañadense de Fútbol disputada en la ciudad de Carcarañá.
La audiencia imputativa se desarrolló en los Tribunales Provinciales de Cañada de Gómez, donde el fiscal Juan Pablo Baños atribuyó a J. Z. y A. A. el delito de homicidio calificado por haber sido cometido contra un personal policial con motivo de su función, en calidad de coautores. Por su parte, el juez de Primera Instancia Lanfranco Parí dispuso la prisión preventiva de ambos por el plazo de 120 días.
De acuerdo con la investigación, el hecho ocurrió el domingo 28 de junio, alrededor de las 17.30, en el predio del Club Atlético Carcarañá, ubicado sobre la Ruta Nacional Nº 9 y calle Abrate, instantes después de finalizado el partido entre Atlético Carcarañá y Sportivo Las Parejas.
Según la acusación fiscal, luego de la retirada de la parcialidad visitante, un grupo de entre 15 y 20 simpatizantes locales comenzó a atacar a los efectivos policiales encargados del operativo de seguridad, arrojando piedras y otros elementos contundentes, incluso utilizando gomeras.
La situación se agravó cuando otro grupo de hinchas que se encontraba en las tribunas saltó el tejido perimetral y rodeó a los policías en el sector de mesas y parrilleros, dejándolos en una marcada inferioridad numérica y generando, según la Fiscalía, un escenario de "extrema violencia".
En ese contexto, el oficial Eduardo López, quien se encontraba uniformado y cumpliendo funciones de seguridad junto a otros cinco efectivos, intentaba contener las agresiones y restablecer el orden público.
La investigación sostiene que, aprovechando el caos y la superioridad numérica de los agresores, J. Z. tomó una barra de hierro de construcción de aproximadamente 49 centímetros de largo y la clavó desde atrás en la región lateral izquierda del cráneo del policía.
Acto seguido, siempre según la imputación, A. A. empujó la barra hacia el interior del cráneo, incrementando la penetración del elemento y la gravedad de las lesiones, provocando que el efectivo cayera al suelo y comenzara a convulsionar.
López sufrió un traumatismo craneoencefálico de extrema gravedad por una lesión punzopenetrante que alcanzó una profundidad de entre 10 y 11 centímetros y llegó hasta el ventrículo izquierdo del cerebro.
Tras el ataque, fue trasladado de urgencia al Hospital "Carlos Gotia" de Carcarañá y posteriormente derivado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) de Rosario, donde falleció el lunes 29 de junio a las 13.
El caso generó una profunda conmoción en la provincia y reavivó el debate sobre la creciente violencia en los espectáculos deportivos y las condiciones de seguridad en los operativos policiales.
