Este sábado 20 de diciembre, la comunidad se reunirá en Plaza Palestina para recordar a la joven militante secuestrada por la Triple A en 1975. Un acto contra el olvido en el corazón del Cordón Industrial.
El tiempo no borró su nombre ni su compromiso. Al cumplirse medio siglo de la desaparición forzada de María Luisa Cuatrín, familiares, organismos de derechos humanos y vecinos de la región se darán cita para una jornada de memoria activa. El evento central consistirá en la renovación del mural que la homenajea en la Plaza Palestina, Ricchieri y Brown de Fray Luis Beltrán, este sábado a las nueve de la mañana.
Una vida entregada a la militancia
María Luisa, nacida en Fray Luis Beltrán en 1956, representa a una generación que soñó con transformar la realidad social del Cordón Industrial. Graduada del Colegio Nacional Nº 1 de San Lorenzo en 1974, sus primeros pasos en la militancia fueron en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Allí compartió ideales con Roberto Degrandis y Juan José Funes, jóvenes que también serían víctimas de la violencia política de la época.
Su labor no se limitó a las aulas. Como parte de la Juventud Peronista Regional II (Montoneros), María Luisa desplegó una profunda sensibilidad social, trabajando codo a codo con los sectores más vulnerables de los barrios humildes de la zona.
La tragedia golpeó a su puerta mucho antes del inicio formal de la dictadura militar. En la madrugada del 17 de diciembre de 1975, una "patota" de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) irrumpió en su domicilio de la calle Juan José Paso al 100.
Testigos recuerdan que una decena de criminales, movilizados en dos vehículos Peugeot 504, la secuestraron violentamente. Tenía apenas 19 años. Desde aquel día, su paradero es una incógnita que la justicia aún no ha logrado resolver plenamente. El legajo de la CONADEP Nº 7358 es el registro oficial de una herida que sigue abierta para la sociedad beltranense.
Memoria, verdad y justicia
La convocatoria de este sábado no es solo un recordatorio cronológico, sino un grito de vigencia. Los organizadores destacan la importancia de mantener viva la historia de María Luisa ante los intentos de negacionismo, exigiendo juicio y castigo para los crímenes cometidos por la Triple A, responsables del terrorismo de Estado previo al golpe de 1976.
A medio siglo de aquel diciembre oscuro, el mensaje es claro: María Luisa Cuatrín está presente, ahora y siempre, en cada pincelada de su mural y en la memoria colectiva de un pueblo que no olvida.

