El río alcanzó 3,29 metros en Rosario y 3,51 metros en Santa Fe, según el informe del INA del 12 de octubre. Las lluvias en la cuenca y el fortalecimiento de El Niño mantienen la tendencia de crecimiento, aunque las proyecciones para ambas ciudades siguen por debajo de los niveles de alerta.
El río Paraná continúa en ascenso frente a las costas santafesinas, en un escenario de mayores aportes de agua desde la cuenca superior y de persistencia del fenómeno El Niño. El monitoreo hidrológico muestra una recuperación de los niveles y anticipa nuevas subas durante octubre. La magnitud que finalmente alcance la crecida dependerá de las precipitaciones aguas arriba y de la evolución de los distintos afluentes.
El informe hidrométrico del Instituto Nacional del Agua (INA), emitido el 12 de octubre, registró 3,29 metros en Rosario, con un incremento diario de cuatro centímetros, y 3,51 metros en Santa Fe, con una suba de dos centímetros. En Corrientes, una estación clave para seguir la evolución del Paraná, la lectura fue de 4,99 metros. Las tres mediciones se ubicaron por debajo de sus respectivos umbrales de alerta.
El pronóstico del INA publicado el 9 de octubre estimó, para el día 20, un valor central de 3,44 metros en Rosario, dentro de un rango de 3 a 3,80 metros. Para Santa Fe proyectó una marca central de 4,08 metros, con un intervalo de 3,70 a 4,50 metros. Los niveles de alerta son de 5 metros y 5,30 metros, respectivamente. Son tendencias preliminares de los valores medios diarios, sujetas a actualización.
El vínculo entre El Niño y la suba del río se produce a través de las lluvias. El calentamiento anormal del Pacífico ecuatorial altera la circulación atmosférica y la distribución de las precipitaciones. En partes de Sudamérica puede favorecer períodos más húmedos. Cuando las lluvias aumentan en la cuenca del Paraná y de sus afluentes, el agua escurre hacia los cauces y eleva los caudales que llegan al territorio argentino.
Por eso, el comportamiento del Paraná frente a Santa Fe o Rosario también depende de lo que sucede a cientos de kilómetros de distancia. El informe semanal del INA del 7 de octubre identificó lluvias en el Alto Paraná y una perspectiva de nuevos aportes en sectores de la cuenca. Para Santa Fe, Paraná y Rosario anticipó un ascenso hacia la parte superior del rango de aguas medias durante los siguientes siete a quince días.
El Boletín N.º 6 sobre la situación hidrometeorológica argentina, publicado el 8 de octubre con pronósticos emitidos al día 6, informó una probabilidad del 100% de permanencia de la fase El Niño durante octubre, noviembre y diciembre. El aporte del Servicio Meteorológico Nacional señaló mayores probabilidades de precipitaciones superiores a las normales en la Mesopotamia y otras regiones del país. Esa probabilidad describe la continuidad del fenómeno climático; no equivale a una certeza de inundación.
El mismo boletín permite advertir que una tendencia estacional húmeda puede convivir con semanas menos lluviosas. Para el período del 13 al 19 de octubre, por ejemplo, presentaba una señal de déficit de precipitaciones en buena parte de la Mesopotamia, exceptuando su sector norte. Los pronósticos trimestrales deben leerse junto con los informes semanales y las alertas de corto plazo.
En el plano internacional, el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, dependiente de la NOAA, informó el 8 de octubre que El Niño continuaba fortaleciéndose y previó condiciones fuertes a muy fuertes hasta el trimestre enero-marzo de 2027. El organismo también aclaró que los impactos habitualmente asociados al fenómeno tienen mayores probabilidades de ocurrencia, pero no están garantizados.
El ingeniero Carlos Paoli, especialista en recursos hídricos del INA, explicó a El Litoral que la intensificación de El Niño exige observar el funcionamiento de toda la cuenca. Señaló a Corrientes como una referencia fundamental, porque allí confluyen los aportes del Alto Paraná y del Paraguay. Según describió, la onda de crecida puede demorar entre diez y quince días en trasladarse hacia Santa Fe, dependiendo de su forma y evolución.
Para la región de San Lorenzo y Puerto General San Martín, este panorama vuelve relevante el seguimiento de las zonas ribereñas y de los accesos a las islas. Es una implicancia del escenario regional: las referencias de Rosario ayudan a observar la tendencia, pero las decisiones sobre cada sector deben apoyarse en las mediciones y evaluaciones locales.
La preparación institucional comenzó antes de la actual suba. En mayo, la Agencia Federal de Emergencias reunió en Santa Fe a autoridades de las seis provincias de la Cuenca del Plata para revisar antecedentes y organizar la respuesta ante posibles efectos de El Niño. Con las proyecciones actuales todavía por debajo de los umbrales de alerta en Rosario y Santa Fe, las actualizaciones del INA y del SMN permitirán determinar si la tendencia se mantiene o adquiere mayor intensidad.
