Capilla San Cayetano, San Lorenzo
Cada 7 de agosto, miles de fieles renuevan una de las tradiciones religiosas más populares de la Argentina. Con peregrinaciones, misas y gestos de solidaridad, la figura de San Cayetano vuelve a convocar a quienes piden trabajo, agradecen un empleo o buscan un futuro mejor para sus familias.
Cada 7 de agosto, la Iglesia Católica celebra la festividad de San Cayetano de Thiene, patrono del pan y del trabajo, una de las devociones populares más arraigadas en la Argentina. Desde las primeras horas de la madrugada, miles de personas participan de procesiones y celebraciones religiosas para pedir por un empleo, agradecer el sustento diario o encomendar el bienestar de sus seres queridos.
La frase "San Cayetano, danos pan y trabajo" se ha convertido en el símbolo de una jornada que trasciende lo estrictamente religioso y refleja una de las principales preocupaciones de la sociedad: el acceso al trabajo digno y el alimento para todas las familias.
¿Quién fue San Cayetano?
San Cayetano nació el 1 de octubre de 1480 en Vicenza, al norte de Italia, en el seno de una familia noble. Estudió Derecho en la Universidad de Padua y, tras desempeñarse como funcionario al servicio del papa Julio II, decidió abandonar una carrera prometedora para consagrar su vida a los más necesitados.
Ordenado sacerdote en 1516, impulsó numerosas obras de asistencia para enfermos y personas en situación de pobreza. En 1524 fundó, junto a otros religiosos, la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos, cuya misión era promover una Iglesia más cercana a la comunidad y comprometida con los sectores vulnerables.
Su permanente preocupación por quienes sufrían necesidades materiales hizo que, con el paso del tiempo, fuera reconocido como el protector de quienes buscan trabajo y de quienes luchan por el sustento cotidiano. Falleció el 7 de agosto de 1547 en Nápoles y fue canonizado por el papa Clemente X en 1671.

Una tradición profundamente arraigada en Argentina
La devoción a San Cayetano llegó al país con la inmigración italiana y fue creciendo especialmente durante el siglo XX. Con el tiempo, la imagen del santo comenzó a asociarse cada vez más con la protección de los trabajadores y con la esperanza de quienes atravesaban dificultades económicas.
El principal centro de peregrinación es el santuario ubicado en el barrio porteño de Liniers, donde cada año cientos de miles de fieles forman largas filas durante horas para ingresar al templo, tocar la imagen del santo, recibir la bendición y participar de las celebraciones litúrgicas.
Sin embargo, la festividad también se vive intensamente en parroquias y capillas de todo el país, donde se organizan procesiones, misas especiales, bendiciones de pan, colectas solidarias y acciones comunitarias destinadas a ayudar a las familias más necesitadas.
Fe, esperanza y solidaridad
Más allá de las ceremonias religiosas, el Día de San Cayetano representa un momento de encuentro y reflexión sobre el valor del trabajo como herramienta de dignidad e inclusión social.
En un contexto económico complejo, la figura del santo adquiere una vigencia particular para miles de argentinos que renuevan su esperanza de conseguir empleo, mejorar sus condiciones laborales o simplemente agradecer por la posibilidad de llevar el pan a la mesa.
Cada 7 de agosto, la tradicional oración a San Cayetano vuelve a resonar en templos y calles de todo el país, recordando un mensaje que atraviesa generaciones: que el trabajo y el alimento son derechos fundamentales y que la solidaridad sigue siendo el mejor camino para construir una sociedad más justa.
Celebración en San Lorenzo
Como en el resto del país, en la ciudad de San Lorenzo también se celebra esta tradicional festividad religiosa. Las actividades comenzarán a la hora 15 con la tradicional procesión por calles del barrio, partiendo desde la capilla ubicada en le esquina de 3 de Febrero y Uriburu.
Culminada la procesión, se realizará la celebración de la Santa Misa en el mismo templo.
Finalmente, se llevará a cabo otra Misa, a partir de la hora 20.
