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Un teatro colmado de recuerdos: San Lorenzo homenajeó a 270 docentes y trabajadores de la educación secundaria con el libro “Huellas que habilitan”

Un teatro colmado de recuerdos: San Lorenzo homenajeó a 270 docentes y trabajadores de la educación secundaria con el libro “Huellas que habilitan”

 

En un emotivo acto realizado en el Teatro Aldo Braga, los historiadores Miguel “Pepe” Piagentini y Sebastián Alonso presentaron una obra dedicada a preservar la memoria de docentes y trabajadores de las escuelas secundarias de la ciudad que ya fallecieron. Cerca de 600 personas participaron del encuentro, durante el cual los familiares de los homenajeados recibieron ejemplares de la publicación.

 

El Teatro Aldo Braga de San Lorenzo fue escenario este domingo de una jornada cargada de recuerdos, emociones y reconocimientos. Ante una sala colmada de familiares, autoridades y vecinos, se presentó el libro “Huellas que habilitan”, una obra que recupera las historias de 270 trabajadores de la educación secundaria que dejaron su impronta en distintas generaciones de estudiantes sanlorencinos.

La publicación, escrita por los historiadores Miguel “Pepe” Piagentini y Sebastián Alonso, forma parte de una iniciativa impulsada por la Municipalidad de San Lorenzo para preservar la memoria de quienes contribuyeron al desarrollo educativo, social y cultural de la ciudad.

El encuentro contó con la presencia del intendente Leonardo Raimundo, el presidente del Concejo Municipal, Hernán Ore, los autores de la obra y numerosos familiares de los educadores homenajeados, quienes recibieron un ejemplar del libro como testimonio del reconocimiento a sus seres queridos.

 

 

Un reconocimiento que trasciende las aulas

Durante la presentación, el intendente Leonardo Raimundo destacó que esta iniciativa forma parte de una serie de publicaciones destinadas a recuperar las historias de personas que, desde diferentes actividades y profesiones, realizaron aportes significativos a la comunidad.

Recordó que anteriormente se habían desarrollado trabajos similares dedicados a enfermeras, médicos, dirigentes políticos y educadores del nivel primario, mientras que esta nueva obra pone el foco en quienes desempeñaron sus tareas en las escuelas secundarias.

En ese sentido, explicó que el homenaje no se limita exclusivamente a profesores, sino que comprende también a directivos, preceptores y otros integrantes del personal docente y no docente.

Se trata, señaló, de personas que “ya han partido, que ya no están entre nosotros, pero que siguen estando a través del recuerdo”.

Raimundo precisó que el municipio encomendó a Piagentini y Alonso la elaboración de las 270 biografías que integran el libro, y destacó la respuesta de las familias, cuya participación convirtió la presentación en un multitudinario encuentro.

“Hay alrededor de 600 personas que han venido a compartir con nosotros este homenaje que hacemos a aquellas personas que tanto aportaron a la educación en nuestra ciudad”, expresó.

El mandatario remarcó además que el reconocimiento alcanza a trabajadores de distintas instituciones, trayectorias y generaciones, unidos por una tarea común: haber contribuido a la formación de miles de jóvenes.

 

 

La docencia, una vocación que deja huellas

Más allá de su condición de intendente, Raimundo también reflexionó sobre el significado de la docencia desde su propia experiencia profesional.

Con una trayectoria de más de quince años como profesor en el Instituto Superior Beppo Levi, además de experiencias en otros niveles educativos, definió la enseñanza como una actividad que supone un aprendizaje permanente, tanto por la necesidad de actualización como por el intercambio cotidiano con los estudiantes.

“Es una actividad humana maravillosa porque es un permanente intercambio”, sostuvo. En esa línea, consideró que la vocación constituye uno de los pilares fundamentales de la tarea educativa y afirmó que “la docencia, si no se hace con pasión, con vocación, es muy difícil”.

El intendente también puso de relieve la influencia que los profesores pueden ejercer sobre sus alumnos, incluso muchos años después de haber compartido un aula.

Al recordar su propia formación, reconoció que buena parte de su recorrido personal, profesional y político estuvo marcado por las enseñanzas y el estímulo recibido durante sus años de estudiante.

“Lo poco o mucho que yo haya hecho en el ámbito político, profesional, personal, tiene mucho que ver con esa motivación que algunos docentes del secundario ponen como una semillita en tu corazón”, expresó.

 

 

La emoción de Pepe Piagentini: 43 años de docencia y un libro muy especial

Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con las palabras del historiador Miguel “Pepe” Piagentini, quien compartió con los presentes el significado particular que tiene esta publicación dentro de su extensa trayectoria como investigador y escritor.

Piagentini recordó que la idea de homenajear a los trabajadores de la educación secundaria había surgido después de concretar una obra similar dedicada al nivel primario.

Junto a Sebastián Alonso lleva once años de trabajo compartido, período durante el cual ambos escribieron once libros. En su caso particular, “Huellas que habilitan” representa su publicación número 44.

El historiador agradeció especialmente el respaldo de la Municipalidad de San Lorenzo, al considerar que sin ese acompañamiento económico e institucional hubiera resultado imposible concretar la edición de la obra.

También reconoció la colaboración de María del Carmen Giannoni, Andrea Vanega y otras personas que participaron de las tareas necesarias para hacer posible la publicación y organizar el homenaje.

Sin embargo, el momento más personal de su intervención llegó cuando recordó sus 43 años de actividad en la enseñanza secundaria, una trayectoria que le permitió compartir aulas, proyectos y experiencias con muchos de los educadores cuyas historias aparecen ahora en el libro.

“Muchos han sido mis compañeros y eso es maravilloso, porque los he disfrutado, los he acompañado y me han acompañado”, manifestó con emoción. Esa relación personal con numerosos protagonistas de la publicación convirtió el trabajo de investigación en una experiencia que fue mucho más allá de la recopilación de antecedentes y datos biográficos.

Piagentini también agradeció a las familias que aportaron información y recuerdos para reconstruir las trayectorias de sus seres queridos. Reconoció que la tarea fue compleja y pidió disculpas ante la posibilidad de que algún nombre no hubiera sido incluido.

Aclaró, además, que la investigación se concentró en trabajadores de la educación secundaria que vivieron en San Lorenzo, ya que ampliar el relevamiento a todas las personas que ejercieron la docencia en las escuelas de la ciudad, independientemente de su lugar de residencia, habría significado una tarea de enormes dimensiones.

 

 

“Uno va cumpliendo etapas”

En otro pasaje de su discurso, Piagentini dejó entrever la emoción que le provoca continuar escribiendo y recuperando historias, aunque reconoció que el paso de los años probablemente lo lleve a desarrollar sus próximos proyectos a un ritmo más pausado.

“Hoy siento una expresión muy particular, porque uno va de una manera u otra cumpliendo etapas”, reflexionó.

Con una referencia a la canción Mi viejo, de Piero, expresó su deseo de seguir dedicado a la investigación histórica, una actividad que continúa despertándole entusiasmo y satisfacción. “Ojalá que Dios me permita seguir haciendo esto que tanto me gusta”, manifestó ante los asistentes.

El historiador también aprovechó su intervención para destacar el valor simbólico del Teatro Aldo Braga como espacio de encuentro y memoria cultural de San Lorenzo, e incluso planteó la posibilidad de realizar en el futuro un reconocimiento a figuras vinculadas con la actividad teatral de la ciudad.

Antes de despedirse, resumió sus sentimientos con una frase tomada de la conocida canción de Violeta Parra: “Gracias a la vida que me ha dado tanto”.

 

 

Un libro para preservar la memoria de quienes enseñaron

La presentación de “Huellas que habilitan” constituyó mucho más que un acto literario. Fue también un encuentro entre generaciones, en el que las historias de profesores, directivos, preceptores y trabajadores de las escuelas secundarias volvieron a cobrar protagonismo a través del recuerdo de sus familiares y de quienes compartieron con ellos la tarea educativa.

Las 270 biografías reunidas en la publicación permiten recuperar una parte significativa de la historia de la educación sanlorencina, construida no solamente desde las instituciones, sino también desde las personas que dedicaron buena parte de sus vidas a enseñar, acompañar y formar.

Porque, como quedó reflejado en las palabras del intendente y de uno de los autores, la influencia de un educador no termina cuando concluye una clase ni cuando finaliza su trayectoria profesional. Muchas veces permanece durante décadas en las decisiones, las vocaciones y los caminos elegidos por sus alumnos.

Y ese es, precisamente, el sentido del homenaje: rescatar del olvido a quienes dejaron huellas en las aulas y, a través de ellas, en la historia de San Lorenzo.