El operativo desplegado tras la explosión que dejó dos muertos y cuatro heridos en Puerto General San Martín. Las llamas afectaron tanques y cañerías de productos químicos, cerca de depósitos que contenían 900.000 litros de biodiésel.
La explosión que sacudió el martes a la planta Albardón Bio, en Puerto General San Martín, dejó dos trabajadores muertos, cuatro personas heridas -dos de ellas peleando por sus vidas- y un escenario de alto riesgo para quienes ingresaron a combatir el incendio. Los últimos detalles conocidos permiten reconstruir el operativo: la búsqueda de las víctimas, su extracción del sector afectado y las tareas para impedir que las llamas alcanzaran otros depósitos de sustancias peligrosas.
Las víctimas fatales fueron identificadas como Rubén Omar Correa, vecino de Puerto General San Martín, y Matías Edgardo Díaz, domiciliado en Granadero Baigorria. El hecho ocurrió alrededor de las 14.30, cuando trabajadores de las empresas Gelvez y Siming realizaban tareas de mantenimiento en un tanque de metanol. Las causas de la explosión continúan bajo investigación.

Un incendio generalizado y dos personas desaparecidas
Bomberos Zapadores de San Lorenzo registró su salida a las 15.10 hacia el establecimiento ubicado en el área de Vucetich y Punta Quebracho. Al llegar, el jefe de planta informó a la dotación que se había producido una explosión en un tanque de almacenamiento de metanol de aproximadamente 10 metros cúbicos, equivalentes a 10.000 litros.
El panorama era crítico: un incendio generalizado amenazaba con propagarse hacia otros tanques que contenían químicos inflamables, con riesgo de nuevas explosiones.
En esas primeras intervenciones, el personal recibió además el aviso de que había dos personas desaparecidas. La búsqueda comenzó de inmediato, en forma conjunta con bomberos voluntarios, mientras las dotaciones trabajaban para contener las llamas y posibilitar el acceso al sector.
Los equipos lograron extraer a las dos víctimas mediante tablas de inmovilización y una camilla canasto. Fueron trasladadas a una zona segura del predio, donde el personal médico las examinó y constató sus fallecimientos.
La búsqueda y la extracción se desarrollaron en un escenario atravesado por el fuego, el derrame de productos químicos y la posibilidad de nuevos estallidos.

El peligro de que las llamas avanzaran sobre otros depósitos
La magnitud del incendio obligó a solicitar refuerzos de distintos cuarteles de la región. Al operativo se sumaron personal y unidades de Bomberos Zapadores de Rosario, además de bomberos voluntarios de Oliveros, San Lorenzo, Capitán Bermúdez y Ricardone.
Según el relevamiento de Zapadores, el fuego afectó una pileta de contención, el tanque de metanol, tanques de metilato de sodio y de ácido sulfúrico, además de distintas cañerías.
Esas instalaciones se encontraban cerca de tanques que contenían 900.000 litros de biodiésel, así como depósitos de soda cáustica, ácido fosfórico y otros productos de elevada peligrosidad. Esa proximidad explica uno de los principales desafíos del operativo: contener el incendio antes de que se extendiera hacia otros sectores de almacenamiento.
Para combatir las llamas, las dotaciones utilizaron varios monitores con espuma, abastecidos por la red fija de hidrantes de la empresa, y líneas de mangueras alimentadas por las unidades cisterna de los cuarteles intervinientes. También emplearon una cámara térmica.
El trabajo conjunto permitió contener el derrame de químicos y sofocar el incendio en el área afectada.

Cuatro heridos y una búsqueda adicional
Además de las dos víctimas fatales, la explosión dejó cuatro heridos. Nelson Fabián V., de Fray Luis Beltrán, fue informado con quemaduras graves, intubado y con riesgo de vida. Gianfranco Lautaro C., de Rosario, fue trasladado en helicóptero al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. Diego Emiliano P. y César A. V. fueron llevados al Hospital Granaderos a Caballo: el primero se encontraba fuera de peligro y el segundo tenía pronóstico reservado y fue derivado.
Una vez finalizadas las tareas de extinción, los bomberos realizaron una búsqueda adicional de una tercera persona, que dio resultado negativo.
Controlada la escena, el personal fue sometido a un procedimiento de descontaminación mediante la pileta del móvil especializado de Zapadores de San Lorenzo. El cuartel registró el regreso de sus unidades a las 20.45, más de cinco horas y media después de la salida.

La investigación y las explicaciones pendientes
Durante el operativo se hicieron presentes la fiscal Melisa Serena, autoridades de la Unidad Regional XVII, personal de Prefectura Naval Argentina y responsables de distintos sectores de la planta, incluido el área de Higiene y Seguridad.
En su comunicado, Albardón Bio sostuvo que la explosión ocurrió durante tareas de mantenimiento realizadas por un contratista y afirmó que activó medidas de contención, prevención y monitoreo ambiental. También expresó su acompañamiento a las personas afectadas y a sus familias. Esa comunicación no detalló las condiciones de los trabajos ni los resultados de los controles ambientales anunciados.
Aunque los datos aportados permiten una descripción concreta de la emergencia y de los sectores alcanzados por el fuego, aún no se determina qué desencadenó la explosión ni se establecen responsabilidades.
La reconstrucción deberá esclarecer cómo se realizaban las tareas en el tanque, qué medidas de seguridad se habían dispuesto y qué provocó el estallido. También queda pendiente conocer el alcance de los daños y los resultados del monitoreo ambiental. Mientras esas respuestas se esperan, la región enfrenta el saldo más doloroso de la tragedia: dos trabajadores fallecidos y cuatro heridos.
