Algunas de las fotos que el denunciante recibe a modo de amenazas
El joven asegura que desde hace años es hostigado por un grupo de menores del barrio y que la situación escaló hasta ataques con piedras y armas. Su abuelo realizó reiteradas denuncias y afirma que las amenazas continuaron incluso después de recurrir a la Policía y la Fiscalía. “No lo dejan vivir en paz. Es un acoso permanente”, expresó.
Una preocupante situación de violencia mantiene en vilo a una familia de San Lorenzo. Un adolescente de 15 años asegura ser víctima de constantes amenazas, agresiones y hostigamientos por parte de un grupo de menores en barrio Villa Felisa, en un conflicto que se prolonga desde hace tiempo y que, según denunciaron él y su abuelo, se agravó hasta llegar a ataques con piedras y armas.
La familia sostiene que realizó reiteradas denuncias sin que hasta el momento haya logrado poner fin a la situación. El temor llegó a tal punto que el abuelo del adolescente decidió durante los últimos días no enviarlo a clases ante el miedo de que vuelva a ser atacado.
Esteban, abuelo del joven y quien se encuentra a su cargo, relató que su nieto es acosado por adolescentes de Villa Felisa. Según afirmó, “lo agarraron a piedrazos” y también le habrían disparado tanto con un arma de aire comprimido como con un arma de fuego.
En uno de los últimos episodios, el chico resultó herido en la espalda por un proyectil disparado con un arma de aire comprimido, por lo que debió recibir asistencia médica.
La violencia denunciada, además, habría comenzado a alcanzar a personas del entorno de la víctima. “Ahora me entero que le pegaron a un amigo de mi nieto y está en el hospital. Le pegaron porque es amigo de mi nieto”, aseguró Esteban.
El miedo de ir a la escuela
Isaías tiene 15 años y concurre a un aula de la Escuela de barrio Moreno que funciona en la vecinal de Villa Felisa. Según contó, los jóvenes que lo hostigan viven a escasa distancia del lugar y suele encontrarse en el camino que debe recorrer al salir de clases.
“Yo paso por ahí cada vez que salgo de la escuela y los chicos esos están esperando. Empiezan a tirar piedrazos, no solo a mí, también a mis compañeros de la escuela”, relató.
Ante esta situación, su abuelo decidió dejar de enviarlo temporalmente a clases. “Hace tres días que no lo mando porque tengo miedo que le peguen”, explicó.
El hombre sintetizó así las consecuencias que el conflicto está teniendo sobre la vida cotidiana del adolescente: “Mi nieto no puede salir a ningún lado”.
Según relató Isaías, el origen del enfrentamiento se remonta aproximadamente cuatro años atrás. El adolescente contó que colecciona motocicletas desde los 9 años y que en aquella oportunidad un grupo de jóvenes habría intentado quitarle una moto que pertenecía a su abuelo. “Me decían ‘bajate de la moto’ y yo les decía ‘no te voy a dar la moto porque era de mi abuelo’”, recordó.
La situación derivó en un enfrentamiento hasta que una persona salió de una vivienda cercana y los otros jóvenes se retiraron. Isaías sostiene que desde aquel episodio comenzaron las agresiones. “De ahí me empezaron a agarrar bronca y nunca más pararon. De todo hacen, me tiran con lo que tengan, me mandan mensajes, me amenazan”, afirmó.
El adolescente señaló que los agresores tendrían actualmente 16 y 17 años y que la familia intentó incluso hablar con sus padres para encontrar una solución, pero no obtuvo resultados.
Un disparo en la espalda y nuevas amenazas
La situación alcanzó uno de sus puntos más graves cuando Isaías fue alcanzado en la espalda por un proyectil disparado, según su testimonio, con un arma de aire comprimido tipo 9 milímetros. “Estuve en el hospital casi tres días. Después salí y me llegaron más amenazas”, contó.
El adolescente afirmó además que durante aquel episodio otra persona habría efectuado un disparo con un arma de fuego real que pasó muy cerca de su cuerpo. Poco después, según relató, apareció una publicación en Instagram con una inquietante frase: “Estuvimos a 10 centímetros”.
Su abuelo explicó que tras el ataque acudió a realizar la denuncia y que posteriormente fue enviado con su nieto al hospital para constatar la lesión. Sin embargo, cuando regresaron a su vivienda las intimidaciones habrían continuado.
“Hice dos denuncias en el mismo día”, sostuvo Esteban. La segunda presentación, explicó, se produjo durante la tarde porque, pese a haber acudido ya a la Policía, continuaban llegando mensajes amenazantes al teléfono del adolescente. “Pero así y todo, no la cortaron. Después siguieron las amenazas. Le mandaron más cosas al celular”, señaló.
Ante la persistencia de los hechos, decidió recurrir también al Ministerio Público de la Acusación. Allí, siempre de acuerdo con el relato de la familia, les habrían informado que la denuncia policial todavía no había llegado. "Tuve que ir a la Fiscalía y denunciar por tercera vez, porque ya es grave lo que están haciendo”, expresó el abuelo.
“Así que fuiste a denunciar, no te sirve de nada”
Uno de los aspectos que más inquietud genera en la familia es que, según aseguran, después de acudir ante las autoridades los jóvenes señalados parecían conocer rápidamente que habían sido denunciados.
Isaías contó que, al regresar a su casa luego de concurrir a Fiscalía, recibió otro mensaje intimidatorio: “Así que fuiste a denunciar, no te sirve de nada, te vamos a hacer boleta igual”. “No sé cómo se enteraron de la denuncia”, sostuvo el adolescente.
Esteban planteó la misma preocupación y reclamó que se esclarezca cómo los presuntos agresores pudieron enterarse de las presentaciones realizadas. El abuelo incluso manifestó sus sospechas sobre una posible filtración de información, aunque se trata de una apreciación personal que no se encuentra acreditada y que deberá ser investigada por las autoridades competentes.
“No lo dejan vivir en paz”
Las amenazas denunciadas no se limitarían a los momentos en los que Isaías transita por el barrio. De acuerdo con el relato familiar, el hostigamiento continúa a través del teléfono y las redes sociales e interfiere incluso con las actividades que el adolescente realiza para obtener algunos ingresos.
El chico lava automóviles y realiza pequeños trabajos de electricidad. En una oportunidad publicó en Instagram que estaba ofreciendo el servicio de lavado de vehículos para conseguir clientes. La respuesta que recibió, según contó su abuelo, fue otra amenaza. “Le mandaron: ‘Ah, guachito, así que estás lavando autos, ahora pasamos por ahí’”, recordó Esteban.
Para el hombre, ese episodio demuestra hasta qué punto la situación condiciona la vida de su nieto. “No lo dejan vivir en paz. Él publica porque es parte de su trabajo. Es un acoso permanente”, lamentó.
Isaías también utilizó una palabra contundente para describir lo que siente frente a todo lo ocurrido: “Hay mucha impunidad”.
El adolescente aseguró además que a los jóvenes que lo amenazan, fueron interceptados anteriormente por la policía y se les habrían secuestrado armas. “Los pararon en el centro, pero ahora ya tienen otra vez”, afirmó.
Frente a una sucesión de episodios que, según la familia, lleva años y se agravó en los últimos meses, Esteban decidió hacer pública la situación. El reclamo apunta ahora a obtener una intervención efectiva de las autoridades antes de que ocurra un hecho todavía más grave.
Detrás de las denuncias y las amenazas hay, fundamentalmente, un adolescente de 15 años cuya rutina quedó condicionada por el miedo: no puede transitar tranquilamente por su barrio, su abuelo teme enviarlo a la escuela y hasta una publicación para ofrecer su trabajo puede convertirse en motivo para una nueva intimidación.
