En una entrevista exclusiva para Síntesis, Nelson Gobbi, presidente del Centro de Jubilados de San Lorenzo y consejero de PAMI, relató el calvario que vivió en las oficinas de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) local. Denuncia por una factura impagable, burla hacia su difunta esposa, desatención jerárquica y una realidad social insostenible para los adultos mayores.
Un tenso momento en las oficinas de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) de San Lorenzo provocó una grave denuncia pública de Nelson Gobbi, una reconocida figura de la comunidad local en su rol de presidente del Centro de Jubilados de San Lorenzo y consejero de PAMI.
Gobbi sufrió una situación de extrema vulnerabilidad y destrato cuando acudió a las instalaciones con la firme intención de regularizar una abultada factura de luz que superaba los $400.000, un monto desproporcionado para un hogar unipersonal donde su único ocupante pasa la mayor parte del tiempo fuera por motivos laborales. Lejos de hallar una respuesta administrativa o empatía, se encontró con una barrera de desprecio y una profunda falta de respeto.
"Que venga su señora": la insólita burla sobre un duelo reciente
El núcleo del conflicto comenzó cuando Gobbi intentó gestionar un convenio de pago para afrontar la onerosa suma. La respuesta inicial del personal de atención al público fue tajante: no había convenios disponibles. Ante su insistencia, explicando que su esposa había fallecido recientemente y que el medidor aún figuraba a nombre de ella, la empleada le espetó una frase indignante: "Bueno, que venga su señora".
"Le acabo de decir que mi mujer falleció, ¿cómo me va a decir eso? Y bueno, ahí empezó la discusión por maltrato hacia mi persona, y más me dolió el maltrato hacia mi mujer que está fallecida", expresó Gobbi con profundo dolor durante la entrevista.
El dirigente jubilado aclaró que, si bien una de las trabajadoras mantuvo la cordura, dos empleadas recientes demostraron una total falta de tacto y profesionalismo. Lejos de quedar como un caso aislado, Gobbi advirtió que esta situación es moneda corriente: "El otro día me contaron que dos jubiladas salieron llorando por el maltrato que les hicieron".
Falta de empatía y ausencia de jefatura
Indignado por la falta de respuestas, Gobbi remarcó que la EPE se sostiene con el esfuerzo de los contribuyentes santafesinos: "Nosotros pagamos la EPE, los dueños de la EPE somos nosotros porque pagamos la luz como corresponde".
Asimismo, cuestionó duramente la falta de intervención de los superiores: "Nadie salió. Y eso que me estaban escuchando. Antes, el jefe que estaba te recibía, te atendía y te explicaba como corresponde a un ser humano. Hoy, con el nuevo gerente y los empleados nuevos, la falta de respeto es para llorar".
Para Gobbi, el problema radica en la falta de capacitación del personal: "Para atender a una persona, tiene que tener capacidad humana, de psicólogo o psicopedagogo, para entender que la gente hoy la está pasando mal. No tienen para comer".
La problemática con la tarifa eléctrica es solo la punta del iceberg de una crisis social y sanitaria más amplia que golpea sin piedad a los adultos mayores de la región. Gobbi vinculó el malestar económico con las dificultades cotidianas y sumó un desgarrador testimonio personal sobre la salud pública: "Mi mujer falleció por falta de atención médica en San Lorenzo. Si el PAMI hubiera tenido una guardia como corresponde, con atención permanente, hoy estaría viva. La tuve que cargar yo en mi auto con el tubo de oxígeno para llevarla a Rosario".
Consultado sobre la realidad que percibe a diario en el centro de jubilados, su diagnóstico fue lapidario: "Los jubilados de la mínima la están pasando re mal, mal, pero mal. Te dicen que es la jubilación más alta de los últimos años o que la inflación es del 1.9%, pero eso es mentira. La luz, el agua y los servicios vienen con aumentos de más del 10%. La realidad en el supermercado y al pagar las cuentas es otra: los servicios son impagables".
Llamado a la acción y pedido de sanciones
Ante la gravedad de los hechos, el presidente del Centro de Jubilados adelantó que buscará articular acciones colectivas con otros damnificados: "Que se comuniquen conmigo, armamos una nota y vamos a exigir que sancionen al gerente y a los empleados que no saben tratar con respeto a la gente".
La demanda central es clara y urgente: una intervención institucional que devuelva la dignidad, la empatía y el trato humano a una prestataria de servicios públicos que hoy, según denuncian los propios usuarios, parece haberle dado la espalda a los sectores más vulnerables de San Lorenzo.
