La papelera con planta en Capitán Bermúdez registró un resultado negativo de $14.196,2 millones en el trimestre cerrado en agosto, casi un 87% menor al de un año antes. Los problemas energéticos, las dificultades de financiamiento y el pago escalonado de sueldos mantienen la preocupación en el Cordón Industrial.
Celulosa Argentina mostró una mejora en su último balance, aunque continúa atravesando dificultades que afectan su funcionamiento y el cumplimiento de sus obligaciones. La compañía, con plantas en Capitán Bermúdez y Zárate, redujo sus pérdidas frente al año anterior, en un escenario todavía marcado por interrupciones productivas y problemas de liquidez.
Según los resultados difundidos por la empresa, el trimestre cerrado el 31 de agosto dejó una pérdida integral de $14.196,2 millones, frente a los $109.432 millones del mismo periodo de 2025. Los ingresos alcanzaron los $46.729,7 millones y la pérdida bruta se redujo a $12.529 millones.
La recuperación también se supervisa en la producción: durante el período se elaboraron 22.654 toneladas de papeles para impresión y escritura, tisú y pulpa de eucalipto, un 288% más en la comparación interanual. Ese incremento se explica, en parte, porque en 2025 las fábricas habían atravesado semanas de paralización.
Los costos y la disponibilidad de energía siguen condicionando la actividad. La compañía informó que las restricciones de gas la obligaron a trabajar de manera intermitente ya recurrir a combustibles alternativos más caros. También señaló dificultades para conseguir madera, un insumo necesario para sostener la producción.
A esas limitaciones se suma la debilidad del mercado interno, especialmente en papeles para impresión y escritura. Las exportaciones permitieron compensar parte de esa caída, aunque, según la empresa, dejan márgenes menores que las ventas locales.
El frente salarial continúa siendo otro de los puntos sensibles. En un comunicado del 6 de octubre, firmado por el gerente general Hernán Bagliero, Celulosa anunció el depósito del 50% pendiente de los haberes de agosto. Para septiembre expresó su intención de pagar una mitad a mediados de octubre y completar el resto durante los primeros días de noviembre, sin fijar fechas precisas para ambas cuotas.
En esa comunicación, la gerencia sostuvo que la normalización del gas había permitido recuperar paulatinamente las operaciones y los despachos. Sin embargo, advirtió que las ventas se cobran a plazos de entre 60 y 90 días, lo que demora el ingreso de fondos para afrontar sus compromisos.
La firma permanece en concurso preventivo, un proceso abierto en septiembre de 2025 que también limita su acceso al financiamiento. Así, la mejora de sus resultados todavía convive con la necesidad de estabilizar la producción, recomponer el capital de trabajo y regularizar los ingresos de sus trabajadores.
