El Senado de Santa Fe reconoció la extensa trayectoria del referí oriundo de Pujato, que comenzó a dirigir a los 16 años y se convirtió en formador de generaciones de árbitros. Durante el homenaje, Pollini dejó una reflexión sobre la honestidad y la igualdad de criterios: “La credibilidad es el mayor capital que puede tener quien ejerce la función arbitral”.
El senador provincial por el departamento San Lorenzo, Armando Traferri, encabezó en Pujato un emotivo reconocimiento a José Pollini, histórico árbitro de fútbol cuya trayectoria abarca varias décadas de actividad deportiva, formación de nuevos referís y una permanente defensa de los valores del juego limpio.
La ceremonia se desarrolló en el Centro Comunitario para el Desarrollo de esa localidad, donde el legislador hizo entrega de la distinción aprobada por unanimidad por la Cámara de Senadores de Santa Fe.
El reconocimiento destacó no solamente la extensa carrera deportiva de Pollini, sino también su conducta profesional y su aporte a la formación de nuevas generaciones de árbitros, convirtiéndolo en un referente para quienes se desempeñan en esa actividad.
Durante el encuentro, Traferri expresó su satisfacción por haber impulsado el homenaje y puso especialmente de relieve los antecedentes del reconocido referí.
“Es realmente un orgullo y un honor poder hacer este reconocimiento a una persona de una trayectoria impecable y de un enorme compromiso con el juego limpio. Cuando en el Senado leíamos sus antecedentes, no quedaba más que agradecimiento”, manifestó.
El legislador aclaró que la distinción trascendía su iniciativa personal, ya que representaba un reconocimiento institucional de toda la Cámara alta provincial.
“Este no es un reconocimiento de parte mía, sino del Senado de la provincia de Santa Fe, por su trayectoria y por su ejemplo de vida profesional”, sostuvo, y agregó que Pollini constituye un ejemplo de conducta tanto dentro como fuera del ámbito deportivo.

Una historia que comenzó a los 16 años
Nacido en 1938, José Pollini inició su camino en el arbitraje en 1954, cuando tenía apenas 16 años. Su primer partido lo dirigió en un almacén de campo ubicado entre Pujato y Carcarañá, un escenario muy diferente de los grandes encuentros deportivos en los que participaría a lo largo de su carrera.
Desde aquella experiencia inicial construyó una trayectoria que se prolongó durante 35 años. Cuando decidió retirarse, en 1989, acumulaba 1.300 partidos oficiales dirigidos, además de una cantidad innumerable de encuentros amistosos.
Su actividad incluyó compromisos de Copa Argentina, torneos regionales y la Copa de Oro Santa Fe, entre otras competencias.
Su vinculación con el arbitraje tampoco terminó cuando dejó de dirigir. Por el contrario, dedicó buena parte de su vida a transmitir conocimientos y experiencias a nuevas generaciones, formando a numerosos árbitros que posteriormente desarrollaron sus propias carreras deportivas.
De acuerdo con los antecedentes difundidos durante el homenaje, en 2013 fue nominado inspector de árbitros de la FIFA, otro de los hitos destacados de su recorrido.
“La credibilidad es el mayor capital de un árbitro”
Uno de los momentos más significativos de la ceremonia llegó con las palabras del propio homenajeado, quien agradeció la distinción y recordó los principios que orientaron su desempeño durante tantos años.
“Siempre fui de perfil bajo. Nunca estuve divulgando lo que hacía”, expresó Pollini, al referirse a una carrera que, según explicó, estuvo concentrada fundamentalmente en la enseñanza y en el ejercicio responsable del arbitraje.
También aprovechó la oportunidad para plantear una reflexión sobre la importancia de aplicar las reglas con justicia, sin privilegios ni diferencias entre los protagonistas de una competencia. “A los árbitros les inculqué ser honestos y actuar con el mismo criterio tanto para los poderosos como para los más débiles”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que la confianza constituye uno de los valores fundamentales de quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia deportiva. “La credibilidad es el mayor capital que puede tener quien ejerce la función arbitral. Manejando las reglas de juego con el mismo criterio para todos, se crea una imagen invulnerable de honestidad”, afirmó.
Sus palabras adquirieron un significado particular durante una ceremonia en la que estuvieron presentes instructores, profesores y referentes del arbitraje que se formaron bajo sus enseñanzas.
Un reconocimiento a la trayectoria y a los valores
El acto reunió también a vecinos y autoridades de Pujato, quienes acompañaron el homenaje a uno de los referentes deportivos de la localidad.
Más allá de los números que resumen su extensa carrera, el reconocimiento puso en primer plano una dimensión menos visible del deporte: la tarea de quienes deben garantizar el cumplimiento de las reglas y sostener su autoridad a partir de la imparcialidad y la conducta.
A sus 88 años, José Pollini recibió así una distinción provincial que recupera más de siete décadas de vinculación con el arbitraje, desde aquel primer partido dirigido en 1954 hasta su posterior trabajo como formador.
Una trayectoria que, como quedó reflejado en sus propias palabras, encuentra su mayor legado no solamente en los partidos dirigidos, sino en la convicción de que la honestidad, la justicia y la igualdad de criterios deben estar siempre por encima de cualquier resultado deportivo.
