Santiago García

Huérfanos de políticos y políticas

El 2020 se fue por la alcantarilla y el 2021 hay elecciones. Ante el agravamiento de la pandemia dado el aumento de casos de coronavirus lo único que se escucha es que nos van a dar una aspirina para que vayamos a dormir temprano mientras esperamos que llegue la vacuna. A esta altura de los acontecimientos y con la obsesión electoral en marcha de quienes sólo pretenden perpetuarse o reciclarse en algún cargo, quien escribe hubiera preferido escuchar que aumentó la cantidad de camas de cuidados intensivos y no sólo un discurso intensivo de cuidados; que la inversión en salud pública está sobre la mesa y que se abandonarán por un tiempo los asfaltos y gastos superfluos para priorizar revertir la paupérrima estructura sanitaria que supimos conseguir... ¿coronados de gloria vivamos?

En educación sólo se piensa, en el mejor de los casos, en construir inmuebles, pero no se invierte en mejorar los salarios, duplicar el personal y crear una estructura digital libre y soberana para que todos los sectores pobres, dicho sea de paso el 50% de la comunidad según el Indec, tengan acceso a una educación de calidad.

Hubiera preferido escuchar que se contrataron el doble de enfermeros y médicos, el doble de docentes y  porteros o que los presupuestos comunales,  municipales, provinciales o nacionales se modificaron para priorizar la salud  y la educación, por encima de otros activos superfluos, los cuales suelen convertirse en  centrales políticas estatales. Poco o nada de esto ha sucedido y hoy tenemos ante nuestras narices nuevamente un panorama incierto y desconsolador de lo que somos como sociedad.

Despreciamos el medio ambiente,  quemamos ecosistemas enteros cual muñeco de carnaval al compás del tamboril, contaminamos a cada paso dispuestos a ahogar a nuestra descendencia contaminando ríos y lagos, sacando oro para fabricar celulares, acaso los nuevos espejitos de colores del colonizador...

De este modo vivimos o nos hacen desvivir, huérfanos, a la intemperie con la única luz de quienes nos comparten su lucha para salir de esta oscura miseria.

En el 2021 hay elecciones, veremos qué menú proponen los que siempre se las ingenian para hacernos comer lo mismo.

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