Regionales

    Con el objetivo de acompañar la continuidad pedagógica virtual e intentar reducir la brecha digital, el concejal Martín Cerdera presentó el programa “Vecinales Conectadas”.

     

    EDUCACIÓN - CONECTIVIDAD - DESIGUALDAD

     

    La pandemia modificó la forma en que teníamos estructurada la vida social y las instituciones, principalmente la escuela, con la llegada de la segunda ola, no quedan dudas que queda un tiempo más de educación virtual o, si la situación epidemiológica lo permite, educación con modalidad mixta (virtual y presencial).

    La educación pública tuvo desde su concepción una finalidad igualadora y universalizante, garantizar un piso de derechos, de conocimientos mínimos a todas las niñas y niños de nuestra patria. Desde la llegada de la pandemia, la asistencia presencial es riesgosa, lo que llevó a la implementación de la modalidad virtual, parte de los Estados del mundo, no solo en Argentina, pero que en nuestro país no hizo más que evidenciar y acentuar las desigualdades que atraviesa nuestra sociedad, perdiendo la escuela la capacidad de cumplir con su misión principal.

    La realidad de los barrios populares de nuestra ciudad nos muestra que la conectividad es realmente difícil para muchas familias que están enfrentando la pandemia con muy pocos recursos.

    La mayoría de los alumnos que asisten a escuelas periféricas se conectan con la escuela a través de un celular, que suele pertenecer a la madre o padre y que a su vez deben compartir con sus hermanos y hermanas.

    Gran parte de ellos solo se conectan con el colegio vía WhatsApp por no tener dispositivos compatibles o capaces de almacenar Zoom o Meet, las aplicaciones más frecuentes para dar clases virtuales, ni conexiones a internet suficientemente estables para soportarlas.

    El principal problema que esto genera es que la comunicación por WhatsApp solo permite enviar y recibir tareas, siendo imposible la explicación de nuevos temas o evacuación de dudas de forma sincrónica, oral y en tiempo real.

    Muy sucintamente podemos decir que la brecha digital se asienta sobre tres pilares: la falta de dispositivos, la insuficiente conexión a internet y el elevado costo de este servicio.

    El acceso a internet hace tiempo dejó de ser un lujo y se transformó en una necesidad. Actualmente se reforzó ese carácter convirtiéndose en el mecanismo mediante el cual se efectivos Derechos Humanos fundamentales como la educación, la salud, el trabajo y hasta el ocio. Que a su vez son interdependientes e indivisibles, es decir, que para la efectivización de uno se requiere del cumplimiento de los otros.

    En este marco es insoslayable la presencia del Estado en todos sus niveles, que tiene que poner   a disposición todas sus herramientas para sobrellevar este momento. La comunidad educativa, con mucha vocación y compromiso está haciendo un gran esfuerzo para adaptarse a esta nueva realidad, a pesar de no contar con infraestructura, ni dispositivos, ni capacitaciones.

    Si no se activa un mecanismo serio y concreto para conectar a los alumnos y alumnas más desfavorecidos la inequidad educativa va a ser enorme con consecuencias muy difíciles de revertir.

    Desde San Lorenzo tenemos que llevar adelante iniciativas propias que acompañen y potencien los esfuerzos que se están realizando a nivel nacional, principalmente con la entrega de más de 600.000 netbooks y la declaración de servicios públicos esenciales y estratégicos a las tecnologías de información y conexión; ya nivel provincial, con los proyectos de ley que conforman el programa '' Santa Fe + Conectada '', proyecto que media sanción en senadores tiene y se encuentra trabado en la cámara de diputados, que ofrecen la ampliación del tendido de la red de fibra óptica.

    En este sentido y con el objetivo de dar una respuesta rápida a una necesidad urgente, presentamos en el Concejo de la ciudad un proyecto que dispone de la creación del programa municipal “Vecinales Conectadas” que implica la instalación de servicios de conexión WiFi en las vecinales de nuestra ciudad y la compra de computadoras, tablets y auriculares para que los chicos y chicas del barrio puedan asistir a sus clases desde allí pero también para que estén al servicio de los vecinos y vecinas del barrio.

    No podemos permitir que los pibes sigan alejándose de las instituciones educativas por no contar con los medios suficientes y mirar desde el Estado municipal para el costado como si no pasara nada.

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