Amor por el Té

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El Té, elemento fundamental entre el hombre y la naturaleza, está asociado al movimiento “slow”, una forma de entender la vida moderna no ajustada ni a horarios ni a las prisas tan propias de nuestro diario vivir. El té significa encuentro, sin lugar a dudas. Té es conversación, es ritual, es amistad y es crear un marco para que todo fluya con su sinergia correcta.

Como expresó el célebre escritor chino Lin Yutang, “...es probable que beber té sea uno de los inventos más significativos de la humanidad, más vitalmente importante y de mayor contribución al deleite del ocio, la amistad, la sociabilidad y la conversación”.

Solamente con personas dotadas de un espíritu amplio y provistas de un amor natural por el altruísmo, se  hace posible el pleno disfrute del té, por eso el sábado  se produjo un encuentro de almas, una sinfonía de emociones diversas, una celebración exótica y simple . Su música acarició nuestros oídos con pasión y deslumbrados buceamos en la profundidad de su historia.

 Hay en el carácter del té algo que nos conduce a la quieta contemplación de la vida.  Nos reunimos en torno a la tetera, nos embriagó su aroma, nos deleitó su sabor exótico, nos unió la magia, nuestros corazones quedaron atados con hojas de té.  Y no hubo un antes ni un después. Con la mente atenta y el ánimo sereno deslizamos el cálido líquido ambarino en nuestra boca, disfrutamos su delicado sabor y “fuimos uno con el té”. No había apuros, entre palabras y silencios, con ánimo calmado y relajado, disfrutamos del instante, y el ambiente se tornó distendido y cordial.  Fuimos poesía y el té “tocó” nuestro corazón, porque es una bebida que se piensa y se siente. Lo maravilloso es que el placer sensorial que significa tomar un té, puede ser compartido, como expresara el monje Li Ki:  ”De la ligereza y la transparencia del té,  el hombre aprende a conocer el fondo de su corazón y de su mente,  a enfocar sus actos en sus pensamientos,  y así  aprende a ser ligero y honesto, para entonces compartir con los demás hombres…”

Y por una hora fuimos un Bosque de Bambú, con nuestras mentes elevadas al cielo y en lo profundo,  nuestras raíces entrelazadas.  Bella y sugerente imagen que nos susurra que “La verdadera amistad no implica dependencia,  preserva la individualidad y la autonomía humana.  Es una coalición de almas, firme pero invisible”.  Gracias a todos por compartir su Amor por el Té!

 

 

Ing. Agr. Maricel de Pedrozo

Mat. 82-2-1504

 

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