+ Marcelo Remondino

Compró un aire que nunca enfrió y demandó: le tienen que dar uno nuevo y dinero

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Apuntes para el consumidor

Por Marcelo Remondino (*)

Una mujer compró el equipo en 2015 en un comercio rosarino. Tenía una falla de fábrica, pero ni el vendedor ni un primer servicio técnico del fabricante se lo quisieron reconocer. Recién lo hizo un segundo reparador, cuando la garantía estaba vencida. La mediación no resultó y fueron a juicio

La Justicia le dio la razón a una mujer que denunció a una cadena comercial chilena instalada en Rosario, y a los servicios técnicos de la marca de un aire acondicionado que compró allí en 2015, por no darle respuesta a su queja por una falla de fabricación que le impidió usar el aparato. La semana pasada se conoció que un fallo de primera instancia ordena a Falabella y LG pagarle a Fernanda T. 30.000 pesos en concepto de daños y perjuicios y entregarle un equipo de análogas características al que nunca funcionó. Los demandados, además, deben abonar los costos de los abogados y el perito mecánico que intervino.

Paciencia, perseverancia y tiempo. Es así como la mujer consiguió que las empresas se hagan cargo del aire acondicionado que ella compró y nunca pudo disfrutar. El problema por el que el que el equipo no cumplía su función, de acuerdo al fallo, y sobre la base del ingeniero que lo revisó, fue una “falta de líquido refrigerante suficiente en el circuito de cañerías, por fuga en la unidad interior o evaporador debida a la deficiente soldadura en los caños, la cual ocasiona la fuga”.

Los técnicos desmontaron y se llevaron el aire y el 11 de febrero de 2016 se lo reintegraron. Le explicaron que habían cambiado el compresor y le instalaron el equipo otra vez, sin cargo por estar dentro de la garantía. Pero cuando lo probaron, el equipo seguía sin enfriar, y Fernanda no firmó la conformidad de la reparación.

La mujer inició una saga de llamados en reclamo de que las empresas cumplan con su compromiso comercial y le entreguen un aparato que funcione. Después de mucha insistencia, le pasaron el número de teléfono del otro servicio técnico: R&F. Ya había pasado más de un año y medio desde la compra. Por fin, le reconocieron que la falla del equipo era de fábrica. Esa admisión, sin embargo, fue banal a esa altura: la garantía había expirado.

Fernanda consultó con abogados y denunció el hecho ante la oficina municipal de Defensa del Consumidor. Hubo audiencias y mediaciones infructuosas para evitar que la controversia terminara en tribunales.

El pasado 15 de febrero se conoció el fallo judicial de primera instancia. Ordena a Falabella y a LG que se hagan cargo y le paguen a la demandante, por daños y perjuicios, una suma de 30.000 pesos y le entreguen sin cargo un nuevo equipo de aire acondicionado.

 

Estirar les salió más caro

Tanto la vendedora Falabella como el fabricante LG tienen que abonar, de acuerdo al fallo de primera instancia, montos extra a los que le corresponden a la demandante. Es a los abogados de las partes, y al perito ingeniero que intervino para certificar la falla de fábrica del aparato. El cálculo del Juzgado estableció un monto de casi 40.000 pesos en esos conceptos. Más de lo que le tienen a pagar en pesos a Fernanda.

 

Fuente: elciudadanoweb.com

 

 

 

   

 

(*) Fundador de la Oficina de Defensa del Consumidor de la Municipalidad de San Lorenzo. Teléfono 156-68418. Atención en Dr. Poucel 1956, de martes a viernes de 10 a 12 h

 

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