Daniel Merchán

    FeedBack

    Las herramientas para crecimiento personal, grupal y para los trabajos en equipo están al alcance de la mano. Hoy vamos a desarrollar el concepto de Feedback, algo que puede marcar la diferencia y potenciar el crecimiento en cualquier ámbito.

     

    Solemos vivir los proyectos, los objetivos y los propósitos como un viaje. A veces se alinean los planetas y el viaje va viento en popa. A veces las cosas no salen según lo planeado y los viajeros pueden perder el camino, el puerto, el norte o como quieran llamarlo. ¿Cuánto sería capaz de pagar el viajero perdido por un dato que lo devuelva al camino y a la dirección correcta? ¿Cuánto pagarías por un dato que te devuelva al camino en el ámbito familiar, en el laboral, en las relaciones con tus amigos? ¿cuánto darías por saber si vas por el camino correcto?

    No voy a darte un consejo ni una receta. Solamente voy contarte acerca de un recurso para que puedas reorientarte.

    Dentro de la comunicación efectiva una de las herramientas más usadas por los nuevos líderes y sus equipos es el feedback, algo que pone en evidente ventaja a quien lo usa sobre quien lo ignora.

    Desde mi punto de vista es una mezcla evolucionada de “crítica constructiva” con “comunicación efectiva”. Esta crítica constructiva a veces termina desencadenando una tormenta por más que haya comenzado con la mejor de las intenciones.

    Esta evolución ha marcado tanto a quien da ese feedback como a quien lo recibe.

    Nos referimos con “feedback” a la opinión que se brinda a alguien con el fin de expresar un análisis de determinada acción observada. Ejemplo de esto puede ser el de una persona que está llevando adelante una actividad de cualquier tipo y le damos nuestro parecer para que le sirva de referencia. Si la persona que lo recibe lo toma, lo procesa y lo aplica puede lograr poner esa actividad varios escalones más arriba.

    Quien recibe una crítica tiene todo un trabajo por delante: quitar lo negativo de ella para capitalizar lo positivo, pero, ¿qué pasaría si además de darle esa crítica constructiva, el emisor se ocupara de procesar primero el mensaje? Es decir, quien tiene algo para decir puede antes desarrollar un contexto para que el emisor esté en su mejor momento y bien predispuesto para recibir el mensaje. Para esto hay algunas recomendaciones que pueden convertir una crítica estéril en un avanzado feedback.

    En la cuestión de la mejora personal tanto como en la empresarial, el feedback y la técnica de cómo elaborarlo y entregarlo es tan importante como la técnica de cómo recibirlo y capitalizarlo. Ambas hacen que hoy tanto individuos como empresas superen ampliamente a quienes no lo usen.

    Aunque pueda parecer negativo lo que voy a decir, la clave está en reflexionar primero algunas preguntas como ser: ¿Para qué lo digo? ¿Está preparada la otra persona para recibirlo? ¿Voy a darlo desde la crítica o tengo la clara intención de ser útil y que aporte una posibilidad de mejora? etc.

    Son de público conocimiento conceptos como “crítica constructiva”, “el ser sincero”, “… ah, pero yo se lo dije de frente”, “la verdad no ofende a nadie”, etc. Desde el Coaching Ontológico proponemos la revisión de lo heredado en este sentido. Frases, dichos, conceptos y criterios que han deteriorado relaciones entre seres humanos.

    Desde los primeros días de aprendizaje de una persona es común vivir las correcciones como un regaño, con el peso de no haber hecho las cosas lo suficientemente bien. Es común también vivirlo resistiendo a veces con el orgullo herido, otras con la pereza de rehacer aquello que nos han corregido.La cuestión es aprovechar el desarrollo de este sistema de referencia para poder saber si vamos bien en lo que estamos haciendo, que podamos dar una observación, o puedan dárnosla y que nadie se ofenda (ni un poquito). Por el contrario, sería útil acudir a esa persona que sabe cómo hacerlo para que nos diga qué vio de bueno, qué podríamos corregir y cómo lo haría él. Esto, para quien sabe usarlo, es un tesoro que aumenta considerablemente la posibilidad de que a los demás les guste lo que estamos haciendo.

    Como receptor del feedback es oportuno enfocarse en la actitud aprendiente y responder con sinceridad: ¿quiero ser realmente bueno en lo que hago? ¿quiero que me elijan por cómo hago las cosas? ¿estoy dispuesto a mejorar mi ser y mi hacer para estar a la altura de lo que se espera de mí? Si la respuesta es sí, entonces la mitad del camino para recibir feedback está cumplida.

     

    ¡¡¡A LOS HECHOS!!!

     

    EL EMISOR

     

    Para el caso de quien va a dar el feedback son de utilidad algunas cosas a tener en cuenta:

    • ¿Dónde estás parado, desde qué enfoque lo estás haciendo? Por ejemplo, lo recomendable es saber que por mucho respaldo que tengas es solamente tu parecer y por esto no está bueno tomarlo como la verdad absoluta.
    • ¿Para qué vas a dar tu opinión? ¿Lo que vas a decir va a serle útil al receptor? A veces es importante para quien va a decirlo, pero para otros no.
    • ¿Estás enfocado en la empatía? ¿Estás diciéndolo como te gustaría que te lo digan a vos? ¿O querés demostrar tu perspicacia y lo decís así: “de frente, sin pelos en la lengua” arruinando esa relación?
    • ¿Estás enfocado en que el mensaje sea aceptado? ¿O te da igual que el mensaje sea resistido, rechazado o quede en la nada?
    • ¿Tenés presentes el momento, el lugar y el modo para que la experiencia resulte productiva?

    Dos recomendaciones:

    • Pedir permiso para hacerlo. Por ejemplo: “Estuve observando algunas cosas que desde mi punto de vista podrían serte útiles para mejorar, si te interesa charlar de eso avisame y nos juntamos para charlarlo”.
    • Que el mensaje sea breve y con puntos comprobables para que no sea solo un parecer, sino que además tenga fundamentos para que, quien lo reciba, pueda mejorar desde una base sólida.

     

    EL MENSAJE:

    El mensaje acerca de lo observado será entonces útil, amoroso, conciso, bien intencionado. Podrá estar construido por mí como el emisor con los siguientes componentes:

    • Lo que ví: esta parte está dedicada a lo que me pareció positivo. Sin exagerar y teniendo en cuenta que los elogios exagerados a veces desdibujan lo visto y pueden resultar imprecisos y perjudiciales para quien los recibe.
    • Lo que no ví: esto está referido a lo que faltó y que era importante que hubiese estado.
    • Lo que me hubiera gustado ver: esto es lo que, sin ser fundamental, hubiera sumado.
    • Cómo lo haría yo: podemos exponer esto, aunque lo autorreferencial no tenga buena prensa. Dependiendo de la confianza que haya con el receptor y con el debido cuidado, sensibilidad y respeto, se puede sugerir, proponer o invitar con ideas de nuestra propia cosecha.

     

    EL RECEPTOR

    Para el caso de quien va a recibirlo nuestra propuesta es:          

    Escuchalo…

    • … como un regalo: lo que te están diciendo puede hacer la diferencia.
    • … en silencio: no te gastes en justificarte. La historia que vas a contar quizá corte la inspiración de quien te está regalando este feedback.
    • … y lo que tenga sentido guárdalo, procesalo y aplicalo.
    • … y lo que no tenga sentido dejalo a un lado. No estás obligado a tomar lo que no quieras.
    • … y agradecelo. Es una bendición contar con relaciones que estén interesadas en regalarte una posibilidad de mejora. 

    En la próxima nota te vamos a seguir contando acerca de herramientas y conceptos que usamos en Coaching para acompañar a nuestros clientes.

     

    Daniel Merchán. (COP) - 3476 408371.

    Equipo de corrección: Luz Merchán, Patricia Verón, Alejandro Merchán

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