Pausa Otoñal (Parte I)

El Otoño nos cautiva por múltiples razones: indica madurez y ocaso de la vida, representa un flujo de nuevos colores, aromas, texturas, sensaciones… Para quienes amamos el té, es sinónimo de hebras robustas y cálidas, de blends especiados y de tisanas que reúnen nueces y frutos secos en taza.

Si hablamos de Otoño es importante apuntar hacia los tés oscuros, negros o rojos, cuya dulzura y potencia gustativa permiten reanimar el paladar y hacer frente al frío moderado de la temporada.

De acuerdo con su grado de oxidación, las hebras pueden derivar en infusiones de tonalidades ambarinas, caoba e incluso rojizas, con matices dulces, astringentes y ligeramente amargos, de larga permanencia en boca y con notas predominantes dulces o almibaradas. Son tés golosos, que no empalagan y que revelan intensos aromas de cítricos, de dulce de calabaza, ciruelas deshidratadas, nueces, castañas, caramelo…

Del lado de los tés puros también hay que mencionar al Pu-erh, y los Blends, esas mezclas clásicas a base de té negro que son infaltables a lo largo de esta temporada: Earl Grey, Russian Caravan, Masala Chai, English Breakfast…  

Pero no podemos obviar la relación que existe entre las estaciones y los Elementos de la Medicina China (MTC).

Para la Medicina China el Otoño es la estación del año en la que todo empieza a aquietarse, el ritmo que hemos tenido durante el verano; más hacia afuera, va cambiando poco a poco hacia un ritmo más hacia adentro, calmándose, para preparar la llegada del invierno.

Desde  aquí, el otoño se asocia con el Reino del Metal, donde reside el recuerdo. Así que es común que en estos meses uno esté recordando ciertas situaciones del pasado.

Órgano y víscera que pondremos mayor atención: Pulmón e Intestino Grueso.

La energía del elemento metal, está relacionada con la comunicación y los trabajos de la mente. No debemos olvidar la parte emocional que se despierta en este momento tan particular del año: sentimientos de melancolía y tristeza que pueden condicionar nuestro ritmo cotidiano.

Con el otoño, una época de renovación comienza a surgir: se produce la caída del cabello como la de las hojas en los árboles. O brotan lesiones de la piel, y surgen trastornos desde la nariz hasta los pulmones, incluyendo la garganta.

Es época de limpiar nuestro cuerpo mediante complementos depurativos: El ajo es una importante ayuda para los pulmones, buen limpiador corporal y una hierba preventiva muy útil. O el jengibre, potente estimulante diario para obtener más calor corporal y aclarar los pulmones.

La dieta de otoño deberá ser más rica, más completa y más calórica que en primavera para poder prepararse para el frío del invierno. Debemos ingerir más alimentos que regulen la actividad intestinal, como cereales integrales, frutas o fibra vegetal.

Tener problemas de estreñimiento, según la tradición china, se relaciona con no querer desprenderse de cosas del pasado, permanecer aferrados cuando se debería soltar para avanzar.

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Ing. Agr. Maricel de Pedrozo

M.P. 82-2-1504

 

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