La Tetera 

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Según la tradición China, hay tres cosas que son importantes para obtener el mejor sabor del té: la tetera, el agua y la forma de calentarla. En el mundo del té circula un dicho, atribuido a los chinos que dice que “el carbón vegetal o fuego, es el amigo, el agua es la madre, las hebras de té son los hijos y la tetera es el padre”.

Pero resulta que en los inicios del consumo y la historia del Té en China, no existían las teteras y la gente lo preparaba sencillamente en cuencos grandes. Calentaban el agua, añadían las hojas, vertían el té en ese recipiente,  y lo bebían. Fue mucho más tarde que los artesanos desarrollaron el arte de hacer teteras.

Entre los años 1107 – 1125, el emperador Hui Tsung escribió el famoso Ta Kuan Ch’a Lun, un libro con información precisa sobre las técnicas aplicadas a todos los aspectos del procesamiento, cultivo y preparación del té, incluso cómo beberlo. Una obra que influyó de manera importante en la cultura del té y la gente comenzó a prepararlo en teteras diseñadas para tal fin y a beberlo en tazas especiales. Se descubrió que la cerámica tenía una gran influencia en su sabor y los alfareros empezaron a desarrollar y perfeccionar su artesanía. De esta manera, la influencia del té penetró en muchos aspectos de la sociedad.

Más tarde, a lo largo de la dinastía Ming (1368 – 1644) la investigación se centró en cómo conservar el té y simplificar los métodos de preparación sin comprometer su gusto. Se desarrollaron nuevas formas de fabricación de teteras de cerámica más fuertes y resistentes al calor. La calidad de la porcelana era incomparable y cargamentos de porcelana se exportaban a Europa. Hoy en día los juegos de té denominados Jixing tzu sha, que contienen altos niveles de hierro, todavía se consideran los mejores y son famosos en todo el mundo.

Té y arcilla son inseparables y tienen mucho simbolismo: bosque y montaña, hoja y piedra, yin y yang.  El agua une té y arcilla y el fuego los funde en el líquido resultante.

El hecho de que a la tetera se la considere como “el padre del té” nos  señala la importancia que tiene para su elaboración. Hay cuatro aspectos principales a considerar en una tetera: elección de la tetera más conveniente a cada tipo de té; La forma de utilización de ésta para hacer la mejor taza de té posible; los cuidados a los cuales debe ser sometida la tetera para su conservación; y la apreciación de la tetera. 

Pero lo cierto es que una tetera siempre va a aportar algo a la experiencia del té. Aunque sólo sea el placer de utilizar un instrumento que quizá tenga un valor sentimental para nosotros o que nos alegre la vista. Cuando de verdad queremos disfrutar y aprender todo lo que un té tiene que decirnos necesitamos aumentar la cantidad de té, reducir la de agua, controlar bien los tiempos y prestar toda nuestra atención. 

¡Disfrutemos el momento del té! ¡Salud!

 

Ing. Agr. Maricel Pedrozo

M.P. 82-2-1504

 

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