San Martín

Día 2 de junio

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1821. La entrevista de Punchauca se verifica este día -no pudo serlo antes por indispensión del Virrey- en los términos más cordiales entre ambos Jefes beligerantes. Terminada la entrevista, San Martín invitó a La Serna y demás asistentes a pasar al salón, y una vez aIlí, en medio de la expectativa general, tomó la palabra y dirigiéndose al Virrey, expresó se en estos términos: "General, considero este día como uno de los más felices de mi vida. He venido al Perú desde las márgenes del Plata no a derramar sangre sino a fundar la libertad y los derechos de que la misma metrópoli ha hecho alarde, al proclamar la Constitución del año doce, que S. E. y sus generales defendieron. Los liberales del mundo son hermanos en todas partes y si en España se ha abjurado después esa Constitución, volviendo al régimen antiguo, no es de suponerse que sus primeros cabos en América, que aceptaron ante el mundo el honroso compromiso de sostenerla, abandonen sus íntimas convicciones, renunciando a elevadas ideas y a la noble aspiración de preparar en este vasto hemisferio, un asilo seguro para sus compañeros de creencias. Los comisarios de V. E. entendiéndose lealmente con los míos han arribado a convenir en que la independencia del Perú no es inconciliable con los más grandes intereses de España, y que al ceder a la opinión declarada de los pueblos de América contra toda dominación extraña, harían a su patria un señalado servicio, si fraternizado con un sentimiento indomable, evitan una guerra inútil y abren las puertas a una reconciliación decorosa. Pasó ya el tiempo en que el sistema colonial pueda ser sostenido por la España. Sus ejércitos se batirán con la bravura tradicional de su brillante historia militar. Pero los bravos que V. E. manda, comprenden que aunque pudiera prolongarse la contienda, el éxito no puede ser dudoso para millones de hombres resueltos a ser independientes; y que servirán mejor a la humanidad y a su país, si en vez de ventajas efímeras pueden ofrecerle emporios del comercio, relaciones fecundas, y la concordia permanente entre hombres de la misma raza, que hablan la misma lengua, y sienten con igual entusiasmo el generoso deseo de ser libres. No quiero, General, que mi palabra sola y la lealtad de mis soldados sea la única prenda ,de vuestras rectas intenciones. La garantía de lo que se pactare, la fío a vuestra noble hidalguía. Si V. E. se presta a la cesación de una lucha estéril y enlaza sus pabellones con los nuestros, para proclamar la independencia del Perú, se constituirá un gobierno provisional presidido por v. E. compuesto de dos miembros más, de los cuales V. E. nombrará el uno y yo el otro; los ejércitos se abrazarán sobre el campo; V. E. responderá de su honor y de su disciplina; y yo marcharé a la península si necesario fuere a manifestar el alcance de esta alta resolución, dejando a salvo en todo caso hasta los últimos ápices de la honra militar, y demostrando los beneficios para la misma España de un sistema que, en armonía con los intereses dinásticos de la casa reinante, fuese conciliable con el voto fundamental de la América independiente”.

La entrevista de Punchauca terminó después de la comida, marchándose La Serna, que se despidió abrazando a San Martín, dirigiéndose a Lima. El Generalísimo, en cambio resolvió recién marchar para el Callao al día siguiente.

 

 

Del libro Efemérides Sanmartinianas de Jacinto R. Yaben, Instituto Nacional Sanmartiniano, tercera edición, 1978

 

Asociación Cultural Sanmartiniana de San Lorenzo

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