César Ríos

Cautela

Los últimos días han sido confusos y agitados en relación a la cuarentena. Desde algunos sectores de la oposición política han desatado peligrosas acciones para desarmar una cuarentena que no es privativa del gobierno nacional. Este aislamiento estuvo diseñado en conjunto con especialistas en epidemiología y tuvo y tiene una alta aceptación de parte de la población, que supo entender la situación a la que nos enfrentábamos. Tuvimos tiempo de ver lo que irremediablemente llegaría a nuestras tierras y decidir hacer lo único que quedaba por hacer para evitar un impacto fuerte y doloroso.

A esta altura de las circunstancias es entendible que la situación económica esté más deteriorada de lo que estaba antes de comenzar la pandemia. Las graves dificultades económicas a las que se enfrentan muchos comercios y trabajadores autónomos han obligado a que esta cuarentena comience a abrirse para dar alivio y posibilidades de sobrevivir. 

Con justa razón muchos comerciantes y autónomos han pedido y piden una apertura de la cuarentena. Y otros han provocado situaciones que harían peligrar todo lo que se ha hecho hasta ahora en materia de salud pública, no solo desoyendo normas sino incitando a romperlas, y hasta a veces confundiendo y generando falsas expectativas, como han hecho algunos portales mediáticos enfermos de cliqueos, tratando de viralizar sus noticias, como si no fuera poco que tengamos que lidiar con los verdaderos virus.

La apertura de esta cuarentena tiene que estar acompañada por el compromiso y la responsabilidad de todos. No hay que confundirse ni dejarse confundir, porque puede parecer ridículo sostener esta cuarentena habiendo pocos casos de contagios, pero hay que comprender que esto es así justamente porque se realizó a tiempo y la gran mayoría de la población se comportó a la altura de las circunstancias. El resultado hubiera sido otro si no actuábamos de ese modo y estaríamos en una posición similar a la de Brasil.

Por otro lado, es injusto que nos consideraran en esta etapa de la cuarentena como parte del gran Rosario, pues nunca ha sido ese nuestro deseo, siempre sentimos que formábamos parte del cordón industrial. Cuando las bonanzas vienen somos el patio trasero, pero cuando hay problemas somos el gran Rosario. No hay apertura para esta parte de la provincia, pero debemos soportar la afluencia de miles de camiones, en este caso con choferes que vienen de todos lados. Entonces, para eso sí estamos habilitados, para correr riesgos de estas actividades que generan una riqueza de la cual no la usufructuamos, porque los negocios no están autorizados para trabajar. Y porque como dijimos siempre, esa riqueza no queda en estas tierras, las mismas que usan para establecer sus puertos.

 

 

 

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