César Ríos

Los unitarios anteriores y actuales

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A medida que pasan los días crece la incertidumbre, acompañada de un sentimiento de desazón por lo que está ocurriendo en el cordón industrial, una de las zonas más ricas del país, que cuenta con establecimiento de grandes industrias y de puertos de aguas profundas. Por supuesto, con todo lo que significa para la economía local el desarrollo de muchos emprendimientos, negocios y movimiento de trabajadores, de los cuales muchos arriban de otras provincias y hasta de países limítrofes, en busca de trabajo y de una mejor vida para sus familias.

Pero en los últimos tiempos, noticias negativas vienen de la mano de una realidad política complicada, no por azares del destino, sino por conductas de los funcionarios, sin distinción de ideologías, que han erosionado las posibilidades de crecimiento del país. La estúpida “grieta”, que no es más que un slogan generalizado de unos y otros para evitar ser captados como actores de una imbecilidad sin límites, ha llevado a situaciones de extrema peligrosidad social, al presenciar el cierre de Refinería y ahora con el peligro del cierre de Buyatti. Y todavía no se sabe hasta dónde puede llegar este inicio de calamidades para muchas familias de la región.

El gobierno anterior por no haber controlado a unos de sus empresarios aliados, que dejó a la vieja refinería en el estado en que se encuentra. Y el actual porque se niega a buscar una solución aduciendo el mal manejo anterior. Pero también parece repetirse una actitud peligrosa del actual gobierno nacional, que sigue sosteniendo un Estado unitario, como si todo el país debiera trabajar y aportar para Buenos Aires y CABA. He aquí otra “grieta”, real e histórica, entre unitarios y federales. La prueba está en la gran deuda que mantiene el gobierno nacional (anteriores y actual) con las provincias en concepto de coparticipación. El pacto fiscal con las provincias ha sido una burda maniobra para mantener este estado de cosas y que los “unitarios” salgan airosos de los mismos problemas que ellos generan, porque a pesar de que se llevan las riquezas de las provincias, no han solucionado los graves problemas de la metrópoli, pues cada vez más pobres se amontonan en busca del “derrame” económico de unos pocos.

Ahora en la región debemos sobrellevar este futuro incierto, hasta con una trágica humorada de ver cómo tardan años en construir quinientos metros de pavimento en la Ruta 11 que mantiene a la localidad de Timbúes partida en dos, con el grave daño económico que sufren los comercios que están sobre la vera de esa vergonzosa obra del Estado nacional. De unos y de otros, es decir de los anteriores y de los actuales.

 

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