César Ríos

El estacionamiento medido en tiempos de pandemia

Muchas empresas han debido cerrar durante la pandemia, otras se encuentran en una muy difícil situación económica y en realidad, la mayoría, salvo excepciones, se encuentran mal si le sumamos la situacion económica que estamos viviendo.

Sin embargo, algunas empresas ligadas al Estado, con contratos que le otorgan clientela segura, pueden pasar el temporal con tranquilidad.

En el caso de la empresa encargada del estacionamiento medido en la ciudad de San Lorenzo no solo cumple con este último beneficio, sino que le agrega al bolsillo de los ciudadanos un problema más, que es cuando le cobran por estacionar o los multan por no pagar.

Cuando se debatió acerca de la implementación del estacionamiento medido se planteó que lo manejara el Estado municipal, para así poder recaudar, por ejemplo, para el hospital “Granaderos a Caballo”. Y hoy en día, con la necesidad que hay en salud (aunque siempre lo hubo, pero hoy más que nunca con la pandemia) se nota lo que se podría haber logrado si las cosas hubieran sido diferentes.

Esto como una muestra de cuántas cosas útiles se podrían hacer del Estado si se pensara en función de los ciudadanos y no de los negocios.

Además, dicho sea de paso, el estacionamiento medido en San Lorenzo no ha solucionado el problema de tránsito, hasta se podría decir que lo ha agravado en muchos barrios porque, como muchos no quieren pagar, extienden su estacionamiento más allá de los límites que abarca el estacionamiento pago.

Por otro lado, se suscitan problemas de competencia con las multas que realizan los trabajadores de ese estacionamiento medido respecto al mal estacionamiento (por ejemplo sobre línea amarilla), ya que no están capacitados como inspectores de tránsito, una cualidad y una calidad que deberían tener para hacer lo que hacen.

Y si a eso le sumamos que de todas las multas que han realizado muchas no han sido notificadas como corresponde a los “infractores”, el Estado municipal ha perdido de cobrar todo ese dinero por una incompetencia de la empresa concesionaria.

En definitiva, en tiempos de pandemia también hay tiempo para algunos negocios.

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