César Ríos

El saber de una época

En tiempos de pandemia se ha hecho evidente en el periodismo una crisis que se viene gestando desde hace tiempo. A los problemas que sufren los medios de comunicación por los cambios tecnológicos, ahora se suman cada vez con mayor intensidad los relacionados a la profesión de quienes ejercen el periodismo. El contenido desculturalizado, la relevancia de la información al instante, el manejo de múltiples herramientas tecnológicas que ha dejado de lado la vieja división de trabajo, en el que se dividían en fotógrafos, diagramadores, escritores, que ahora se resume en una sola persona que con un teléfono celular produce todo, ha mutado a múltiples manifestaciones individuales que circulan en las redes. La expresión, la libertad de expresión, parece ser la bandera de todos y todos parecen querer ejercer un periodismo novedoso.

Y se confunde la libertad de expresión con el ejercicio del periodismo. La libertad de expresión alcanza a todos los ciudadanos, pero el ejercicio del periodismo exige una profesionalidad y un compromiso diferentes, donde cada uno se juega la credibilidad ante la sociedad. No cualquiera puede ejercer el periodismo, pues exige un compromiso con ciertos valores que están arraigados en las manifestaciones primigenias que fueron formadoras de una conciencia nacional libre, soberana y culta. El conocimiento de la historia deber ser inherente al conocimiento periodístico.

El periodismo latinoamericano ha realizado un valioso aporte al desarrollo de las naciones, cuando no pocas veces ha sido decisivo en esas instancias fundacionales. Fue el difusor de opiniones y el forjador de ideas, pero también el protagonista de verdaderas luchas por la libertad. 

No obstante esa tradición, hoy el ejercicio del periodismo exige cuestiones profesionales y educativas que no pueden dejarse de lado por el solo hecho de arribar a la profesión como un modo de ganarse la vida. Es infinitamente más que eso. Es una vocación que se lleva durante todo el tiempo y a cualquier lugar y el periodista debe saber observar la realidad y leer los contextos para poder analizar y llevar al ciudadano una visión novedosa, que puede o no coincidir con otras, pero que no puede dejar de ser fundamentada y objetivizada por ese ojo crítico.

En estos días una vez más el periodismo se enfrenta a sí mismo. Un grupo de 300 periodistas hizo manifiesta una opinión en defensa de algunos colegas famosos involucrados en causas judiciales. A los pocos días unos 1000 periodistas emitieron otro manifiesto para responder al anterior y fijar una posición diferente.

La sociedad está comenzando a enfrentarse una vez más. La pandemia se ha convertido en una trinchera para ambos sectores, pero no deja de ser una excusa para dirimir otros enfrentamientos: las posiciones políticas opuestas regresan del pasado con nuevos colores y parecidos odios.

Y los periodistas también se posicionan, porque la sociedad se está posicionando de ese modo. Será la historia la que en el futuro muestre los errores y los aciertos de estas épocas de vulgar mediocridad que estamos transitando.

 

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