César Ríos

Campañas en medio de la pandemia

Existen muchos negocios clandestinos alrededor del incesante tráfico de camiones

Desde el comienzo de la cuarentena han sido los inspectores de tránsito de las ciudades y pueblos del cordón industrial los que han estado al frente de los controles de circulación. Ellos mismos también han detectado muchas irregularidades de los automovilistas y han instado a las personas a respetar las normas emitidas desde las autoridades superiores, respecto a la pandemia que estamos viviendo.

Este permanente contacto con muchos ciudadanos los ubica en la primera línea de acción, con el peligro de contagio que puede darse con el COVID-19. Sin embargo, en los últimos días, se pudo observar en un medio de comunicación vocero de la policía, una insólita campaña de imagen de la Unidad Regional XVII, en la que se muestra a los policías provinciales que prestan servicio en el Departamento San Lorenzo, como denodados trabajadores, cansados pero enteros, con energías surgidas de su profunda vocación de servicio. 

Una imagen típica de la policía: descanso  y celulares

 

Por supuesto que la mayoría de los policías, como muchos trabajadores vinculados a las áreas estratégicas del Estado, deben trabajar más y estar más atentos, pero desde la conducción departamental de la fuerza policial parece que quieren ofrecer una imagen que no es del todo real. Y hacen hincapié en las personas detenidas en las últimas semanas por violar la cuarentena que impone el aislamiento social por la pandemia de coronavirus, y lo hacen ver como una tarea demoledora para el físico de la tropa, la que, a pesar de la exigencia, responden con subordinación y valor a esa conducción, que en el caso de la Unidad Regional XVII está al mando de un interventor. Que dicho sea de paso es la única unidad regional de la provincia intervenida, cuando todos saben el desastre que han sido otras unidades regionales como las de Rosario, con la connivencia histórica con el narcotráfico.

¿Qué se debería decir entonces de los trabajadores de la salud -médicos, enfermeras, personal de limpieza- que tienen contacto directo con el COVID-19 y que muchas veces carecen de insumos y de protección, (ellos sí) arriesgando su vida?

Mientras se detiene a violadores de cuarentena y muchachos sin barbijo, en los barrios de las ciudades del cordón muchos vecinos saben que la policía circula en menor medida que en los centros. Como ejemplo, en la ciudad de San Lorenzo, las vías del ferrocarril parecen ser el límite para los controles policiales. 

Inspectores de tránsito en uno de los accesos a Timbúes. Los inspectores de las municipalidades y comunas son los que están al frente de los controles. De acuerdo a las declaraciones del ministro Saín la policía "habría bajado los brazos".

 

Inspectores de tránsito de San Lorenzo en plena labor en el acceso al intercambiador.

 

Si hay policías agotados, es por la continua vigilancia que realizan en los accesos de tránsito pesado, donde ahí sí funcionan algunos negocios que parecen no haber sido alcanzados por la cuarentena. Varios vehículos policiales han sido vistos estacionados en los puertos secos que existen en el límite entre Puerto General San Martín y Timbúes, donde cientos de camiones pasan por estos acopios ilegales antes de dirigirse a las terminales portuarias.

La prostitución, que hasta antes de la cuarentena funcionaba como siempre en la Ruta 11 en Puerto Gral. San Martín, mostraba la vergüenza de ver cómo los móviles policiales se hallaban estacionados como si vigilaran un negocio. 

Otra imagen de la policía de la Unidad Regional XVII: dentro de los vehículos en los accesos de tránsito pesado.

 

Como siempre, muchos móviles y personal están destinados al operativo de la cosecha gruesa y se deja sin un efectivo patrullaje a las zonas más vulnerables de las localidades. 

Y ahora surge esta ridícula campaña de la cual se desconoce el objetivo perseguido por sus autores. 

Es el conjunto de la sociedad la que está sujeta a situaciones complicadas por la pandemias, entre ellos comerciantes, trabajadores autónomos y muchos más que no pueden lograr sustento, sumado a que muchos negocios quizás deberán cerrar tras esta pandemia. Y sin embargo nadie baja los brazos, lo único que falta es que la policía “baje sus brazos”. Los que hicieron la campaña tendrían que mirar a la gran cantidad de profesionales de la salud que se han contagiado por estar justamente en la “primera línea de combate”.

 

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