César Ríos

“Serás lo que debas ser, sino serás nada”

En las últimas semanas han arreciado las protestas de vecinos ante las autoridades policiales por los insistentes casos de inseguridad. Robos a comercios y casas particulares o a ciudadanos de a pie, con los típicos arrebatos, se registran con asiduidad en todo el cordón industrial. Incluso se han producido balaceras y homicidios con sello narco.

Los vecinos acuden a la policía, que es el brazo ejecutor de la Justicia que, a la vez, está compuesta por funcionarios puestos por el poder político que, por su parte, son aquellos votados por la gente para cumplir funciones de representación ciudadana.

La ecuación es simple policía-justicia-política ¿Entonces por qué los ciudadanos se dirigen a la policía para hacer oír sus protestas?

Cuando se dice que los dirigentes son los verdaderos representantes de la gente, es porque han sido votados y porque sus costumbres, su comportamiento, su cultura, su etcétera, etcétera, es la misma que la de los ciudadanos. Por lo tanto, a la dirigencia insulsa, pícara, deshonesta, corrupta, le corresponde algo similar a la de los ciudadanos que los eligen.

Los liderazgos sociales deberían estar al frente de todos los problemas, independientemente de si les corresponde o no por normativa. En última instancia, aunque sea, deberían gestionar las soluciones a todos los problemas que sufren sus comunidades. Y la seguridad, como la educación y la salud, es una de ellas.

Y a esta altura de los acontecimientos el delito ha mutado a complejidades que son inalcanzables para la policía, porque repito, recibe órdenes dentro de una estructura reconocible. Y encima en ese delito complejo participan muchos actores de la comunidad, porque las estructuras delictivas del narcotráfico se sostienen con las estructuras delictivas del lavado de dinero. Y este lavado de dinero lo llevan a cabo muchas personas que están disfrazadas de empresarios, circulan entre nosotros, muchos detentan poder, son dispensadores de beneficios y se vanaglorian de haber hecho esto o aquello, bajo la mirada complaciente o hasta la aprobación festejante de muchos, que no se animan a criticar o a ver esta instancia como la de mayor gravedad, porque es la que sustenta la violencia en las calles y promueve las desigualdades sociales.

Se dirá que es la historia de la humanidad, pero hay momentos en que esa historia tensa las relaciones y conduce a las sociedades a bordes de abismos.

Cuando comencemos a visibilizar y a condenar este submundo se aplacará la violencia, los robos y las desgracias y podremos avanzar un poco más en paz.

La historia ha demostrado que las sociedades hipócritas pueden llegar a generar muchos males aunque luego terminen pagando por sus culpas.

Los derechos y los bienestares se ganan con la participación, con la lucha. Nadie regala nada y muchos menos una dirigencia a la que le interesa acumular riquezas. Ya lo dijo el Gral. San Martín: “Serás lo que debas ser, sino serás nada

 

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