César Ríos

La segunda ola de estupidez

A un año de que se decretara la cuarentena que se impuso en todo el país por la pandemia del coronavirus parece que estamos frente a una situación similar o quizás peor (dejando de lado que en aquellos días no había prácticamente contagios), por las expectativas ante lo que puede desatarse de aquí en más.

Se espera la llegada de una inminente segunda ola de contagios y las autoridades sanitarias están preocupadas por la cantidad de infecciones que pueden llegar a darse y, encima de todo eso, con la posibilidad de las virulentas cepas provenientes de Brasil.

Aunque la mayoría de los ciudadanos han respetado y respetan y seguramente respetarán las normas de convivencia y tomarán los recaudos para evitar los contagios, existe un porcentaje mínimo que hace caso omiso y desafía las posibilidades haciendo peligrar la salud pública.

En este sentido, los últimos contagios que se han verificado con signos de peligrosidad por las cepas extranjeras han sido los que se trasladan al exterior. Muchas personas han viajado a Cancún y otros tanto a Brasil, país este último en el cual se ha desatado un colapso sanitario por la cantidad de contagios y en donde ha aparecido esta cepa peligrosa ¿Qué necesidad hay de exponerse yendo de vacaciones al exterior? Es insólito, no se entiende la desesperación por vacacionar en lugares donde ya se sabía sobre la circulación de esta cepa. Pero lo peor de todo es que terminan exponiéndonos a todos a este peligro.

La irresponsabilidad social manifiesta de estos individuos debería ser tenida en cuenta por el gobierno nacional para implementar las medidas pertinentes con el objetivo de evitar mayores contagios. Nuevamente estamos frente a una minoría que se expone y nos expone a todos, que muchas veces se rebela y exige, pero que le cuesta cumplir con una conducta acorde a estos tiempos de pandemia. Aquellos que empiecen a llegar del exterior deberían ser controlados minuciosamente, al igual que los choferes de camiones que arriban al país provenientes de Brasil y los embarcados a los puertos de la región. En realidad, debería realizarse un control similar al de hace un año, pero sin el cierre de comercios ni restringir la circulación interna. El objetivo principal en este momento debería ser el estricto control de las fronteras.

Otra de las acciones claves en esta lucha contra el virus es acelerar la vacunación de la población, aunque no depende de las autoridades de nuestro país, sino de la provisión de vacunas que llegan desde el exterior.

El plan de vacunación, las vacunas y su eficacia, han dado muestras de acierto, luego de tantas mentiras y tantas movilizaciones políticas en contra de las vacunas, con una amplia demostración de ignorancia y torpeza de parte de quienes participaron y opinaron sin ningún tipo del conocimiento, tan solo desde ese oscuro lugar que otorga el anonimato y la violenta actitud de los brutos que desprecian la ley y la solidaridad. A la segunda ola de covid podemos enfrentarla como hicimos hasta ahora, pero es a esa segunda ola de estupidez a la que hay que temer.

 

 

 

 

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