César Ríos

Las mansas ovejas víctimas de la grieta

Antes de concluir el año 2020 llegaron las tan esperadas vacunas contra el coronavirus, el comienzo de lo que parece ser una solución a la pandemia desatada en el mundo en este año que se va y que se ha llevado muchas vidas, varias de destacadas personalidades.

Las vacunas son el principio de la solución, todavía hay que mantener los protocolos indispensables para evitar contagios. Es necesario no bajar la guardia. El solo anuncio no es suficiente.

Y como no podía ser de otra manera la grieta ignorante se filtró otra vez en la dramática realidad: los unos, relatando la llegada de la vacuna como si fuera un partido de fútbol; los otros, negando esa realidad y cuando no denunciando estúpidas contradicciones que ni ellos se las creen.

Hemos llegado a un fin de año con un embrutecimiento generalizado de muchas cuestiones. El cambalache discepoleano se ha concretado como la mejor de las profecías bíblicas. Cualquier lego se le anima a un médico, cualquier lúmpen cuestiona a un científico.

A las escenas de vodevil políticas santafesinas hay que sumarle el grado peligroso de violencia que se está desatando en las calles de Rosario, donde ciudadanos son robados, golpeados y asesinados. Como mansas ovejas transcurren nuestros días sujeto a la decisión delictiva.

Y como extensión tenebrosa de esos delitos también vemos, ya no azorados sino acostumbrados, de qué manera las ganancias del delito se invierte en “negocios limpios”, lo que en la jerga se llama el “lavado de dinero”.

Edificios, restaurantes, compra de campos, compra de dólares, cuentas en el exterior, creación de empresas, fiestas y jolgorios que se exteriorizan sin ningún tipo de miramientos, con total desparpajo, a la vista de todos y todas: las tímidas ovejas que temen alzar su voz.

A decir verdad, una verdadera grieta sería la de los que quieren cumplir con las leyes y aspiran a un mejor nivel de vida y aquellos que delinquen y usan el poder para jugar a las escondidas.

La vacuna servirá para empezar a salir de la pandemia, aunque todavía no sabemos cuál será el remedio para salir de la cada vez más ingobernable inseguridad y de la famélica economía, producto de una dirigencia política indiferente a los problemas cotidianos de la mayoría de los ciudadanas y ciudadanos.

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