César Ríos

Navidad: ritos y costumbres que apuntan a los cambios

Nicolás era un santo obispo de la ciudad de Myra y en él se inspiró la leyenda de Papa Noel. (*)

La Navidad es una celebración de origen religioso que tiene una de las mayores influencias en la humanidad. Para estas fechas las sociedades caen como hechizadas: las actividades se restringen considerablemente, las ciudades se visten de colores vistosos, las familias y amigos se reúnen en torno a una mesa navideña, que es una mesa especial, muchos acostumbran a hacer regalos, otros, en su soledad quizás se regocijan en un espíritu de meditación, en definitiva, se trata de cumplir con tradiciones arraigadas en lo más profundo de nuestra historia occidental.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es protagonizar esta celebración como una fiesta. Tal vez, debido a la proximidad con los festejos de fin de año ya que en nuestra región el calor es el protagonista, también se asuma la Navidad como una fiesta, como si se tratara solamente de festejar sin saber qué se está festejando.

De todos modos, esta celebración debería ser motivo de reflexión, aprovechando su matiz de espiritualidad. Y esta Navidad en particular obliga a un pensamiento más profundo sobre lo que nos está ocurriendo como sociedad, a nivel mundial ya nivel local en particular.

La Navidad es un símbolo y no solo de la cristiandad, pues en ella se hallan mezcladas costumbres paganas, ritos que provienen de un tiempo anterior al cristianismo. Esta es otra de las razones por las cuales se festeje al margen de lo religioso, ya que estaban relacionados con el solsticio de invierno (en nuestro caso el del verano), los cambios de estaciones que tenían un fuerte impacto en las sociedades antiguas. La repetición ritual, cada año, de estas fiestas, conllevan una idea más profunda en la memoria humana, costumbres y tradiciones que señalan los momentos de las renovaciones anuales en base a las cosechas.

Estas ideas de renovación y sentimiento de cambios tendrían que ser muy tenidas en cuenta en estas próximas festividades. La pandemia ha obligado a las sociedades a retraer muchas actividades y varias de ellas vinculadas a explotaciones desmedidas del medio ambiente, a una carrera por las economías que dejan atrás a millones de personas en la indigencia ya una vida hedonista y con total falta de sentido que seguramente será de una influencia decisiva para el futuro de las próximas generaciones.

No se trata de dramatizar algo que ocurre todos los años, como es la Navidad y el año nuevo, solamente aprovechar para pensar y resignificar muchas cosas de nuestras vidas, con el objetivo de torcer este rumbo que nos ha llevado a enfrentarnos con nuestros propios fantasmas . Si los antiguos hacían hincapié para que celebraciones como estas sean útiles y le otorgaran sentido a sus vidas es porque sabían que no debían desviarse mucho de la senda.

Hoy en día atravesamos esta pandemia de la cual todavía no sabremos cómo vamos a sortearla con el menor daño posible. Pero si no comenzamos a cambiar nuestras conductas, no solo la economía estará en juego, sino también la vida misma, nuestra supervivencia como especie. Si las personas comienzan a cambiar, a entender que hay que frenar las emociones, cambiará el entorno y, de ese modo, se podrá ver el cambio en una sociedad y en el medio ambiente en el cual está existiendo.

 

 

(*) Santa Claus tiene verdadero origen cristiano. El mismo se recrea a partir de la vida de Nicolás obispo de la ciudad de Myra (en el Asia Menor), nacido en Patara en el 280 d. C. y fallecido en Myra en el año 345. En la italiana ciudad de Bari se erigió una catedral en su honor. A partir de algunas leyendas tejidas alrededor de su vida, donde se decía que Nicolás se despojaba de sus riquezas para darla a los pobres, navegantes holandeses se encargaron de transmitir en el norte de Europa, las bondades de su existencia. En Holanda su nombre se tornó en Sinter Klass o Sinter Claes y al llegar los holandeses a América, donde fundaron Nueva York, sus costumbres sobre Sinter Claes permanecieron. De esta manera, la pronunciación del Nuevo Mundo dio origen a Santa Claus. Más tarde se fucionaría en Inglaterra con Papá Noel.

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