César Ríos

    Egoístas e indiferentes

    Finalmente, las decisiones del gobierno de Santa Fe fueron las que se preveían. Parece que nada nuevo se puede pensar respecto a esta pandemia que nos agobia. 

    Se percibía en el ambiente que la ciudadanía no estaba dispuesta a soportar decisiones ajenas a la realidad. Los comercios están al límite de su supervivencia y decidir cerrarlos durante quince días para evitar contagios no suma demasiado y agrava la economía social. 

    Quedó demostrado que en el marco de esta pandemia los funcionarios le temen a los jóvenes y a las grandes empresas.

    Sabiendo del peligroso nivel de contagio de esta enfermedad y de lo vulnerable que son sus familiares en edad de riesgo, igualmente muchos jóvenes realizaron juntadas que terminaron en contagios masivos.

    Y, por otro lado, las empresas agroexportadoras, con su consabido comportamiento de darle la espalda a la comunidad en la cual desarrollan sus actividades, cuyos directivos creen que son un Estado aparte y hacen y deciden como quieren respecto a los contagios que se dan entre los trabajadores.

    Entonces, los funcionarios, por no perder votos y por no “tirarse” en contra de un sector de la juventud (en una franja de entre 18 y 35 años) no han hecho los controles pertinentes con la firmeza que los deberían haber realizado.

    Y las empresas, porque el poder económico es demasiado y la conveniencia de los ingresos en dólares es apetecible.

    ¿Cuál fue el camino más fácil?: prohibir a los comercios chicos y a las personas que hacen ejercicio físico al aire libre.

    Y sumado a todo esto, la falta de información que ayuda a la confusión y genera malestar en la población.

    ¿Ahora no hay enfermeros, no hay camas, no hay respiradores, está colapsado el sistema, luego de seis meses de saber y de anunciar que la crisis se venía? ¿O pensaron que realmente no iba a pasar nada?

    Desde esta columna siempre advertimos que la falta de previsión nos iba a llevar por caminos difíciles: hablamos de enfermedades que podrían ingresar por los puertos por la falta de control; hablamos de la falta de sistemas de salud para todos, de accesos viales precarios, de posibilidades de graves accidentes en las industrias, en fin, tantas cosas que se han dicho y nada se ha hecho para enfrentar lo que hoy nos pasa por indiferentes.

     

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