Padre José Ceschi

Padre José Ceschi

Reflexiones

16 Agosto 2017

Ladrones

Cada vez que debo cerrar algo con llave o poner un candado en la presencia de los demás, suelo comentar: " Yo creo en la honestidad de la gente... pero la ayudo". Esto lo tuve que aprender por experiencia propia. Nacido en el campo de un remoto pueblito santafesino, allí no existían llaves ni cerraduras. Era tan evidente que nadie tocaría lo ajeno, que pensar en cerrar con llave una casa sonaba a despropósito. Tuve que emigrar a la ciudad para conocer una cerradura. Me resultaba un objeto extraño, aunque, al principio, divertido para jugar con ella. La vida me fue llevando por diversos puntos del mundo, y tuve que ir aceptando como normal que las casas estén cerradas con llave y las ventanas protegidas con barrotes. ¡Cuánta razón le di a José Luis Martín Descalzo! En su libro "Razones para la esperanza", hay una carta para un "Querido ladrón", escrita luego que su modesta casita fuera visitada por un amigo de lo ajeno sin haber encontrado nada que valiera la pena llevarse. El notable sacerdote español, ya fallecido, le hace unas líneas muy sentidas a quien supone un joven y necesitado ladrón. Le dice, por ejemplo: "Yo he defendido siempre que la confianza es parte sustancial de la vida de los hombres; que sería preferible no vivir a hacerla con el alma acorazada. Si yo no me fío de los que me rodean, y circundo mi vida y mi corazón de hilo espinado, no hago daño a quienes a mí se acercan, me lo hago a mí mismo. Un corazón desconfiado envejece de prisa. Un corazón cerrado a cal y canto está más muerto que si realmente muriese. Esa es la razón por la que siempre me resistí a reforzar mis puertas... ". 

Esas eran sus convicciones más profundas. Pero, por fuerza de las circunstancias, él también tuvo que defender su casa con cerrojos, barrotes y llaves complicadas. Termina confesando: "Ahora me siento mucho más tranquilo. Pero mucho menos hombre. Mucho menos fraterno... Me duele saber que ha aumentado el número de los que desconfían, de los que viven con el alma repleta de mastines...". 

 

07 Agosto 2017

SIGILO

La palabra sigilo proviene del latín "sigillum", que originalmente significa sello. Tiene varios significados, pero quisiera rescatar hoy el que se refiere al sacramento de la reconciliación. El "sigilo sacramental" impone al confesor la grave obligación de guardar secreto de lo que el penitente le confiesa. Hace un tiempo saltó a los medios un hecho lamentable sucedido en la cárcel de Lane County en Oregón (EEUU). Aprovechando la circunstancia de que un detenido estaba realizando su confesión, alguien grabó secretamente el contenido de la confesión para presentarlo como prueba. Al enterarse la Santa Sede, el Secretario de Estado vaticano envió una formal protesta al embajador de los EEUU. La carta dice, entre otras cosas: 

"La Santa Sede, en cumplimiento de su deber de defender el carácter sagrado de los sacramentos de la Iglesia y los derechos de los católicos respecto a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia, deplora vivamente que se haya grabado una confesión y considera reprochable e inaceptable que esta grabación pueda de alguna manera ser usada. Para la ley de la Iglesia, el sigilo sacramental es inviolable y está totalmente prohibido al confesor traicionar al penitente, ya sea con las palabras como con cualquier otro medio por ningún motivo, bajo pena de inmediata excomunión. El secreto obliga también a los intérpretes y a todos aquellos que, de cualquier manera, hubieran tenido conocimiento de los pecados por la confesión... La Santa Sede, por tanto, pide con insistencia que se tomen las medidas necesarias para asegurar el respeto de los derechos esenciales de la persona (reconocidos por las leyes internacionales). Y yo querría pedir a usted, Sr. Embajador, que transmita a las autoridades interesadas la presente petición de la Santa Sede para que se destruya la cinta en cuestión y para que en el futuro se garantice totalmente la integridad del Sacramento de la Penitencia de los presos". 

No sé cómo siguió la cosa ni cómo terminó. Confío en que se haya respetado ese derecho fundamental del detenido. Lo contrario asentaría un precedente de imaginables consecuencias.

 

25 Julio 2017

LEY NUEVA

En sus "Salmos del alba", Emilio Mazariegos incluye el "Salmo de la Nueva Ley". Es la ley de la libertad contra las variadas estructuras de esclavitud. ¿No quisiera rezar hoy una plegaria diferente?. "Te has hecho escándalo y persecución y litigio en boca de los sabios de la ley, que todo saben. Te has hecho pecado, impuro con el impuro, y tú no lavas las manos al comer, porque llegas tarde y la toalla está sucia de limpiar las manos y el corazón está sucio de nunca limpiarle. Te has hecho Ley Nueva ante el hombre libre y quieres las estructuras y leyes arrancarle. Te has hecho ley de amor, un solo mandamiento, y del Decálogo has hecho una sola ley que salve. Está tu ley nueva de boca en boca corriendo. Está la ley vieja de rabia en rabia gastándose. Está tu ley de amor rompiendo fronteras al hombre, siempre cercano por la fuerza sin fuerza del alambre. Está tu ley nueva liberando al corazón dolorido, cansado de cumplir normas, ritos, cansado de cansarse, de ser el hombre protagonista de su historia desde la superficie, desde donde no es nadie. Tu ley, Señor del alba, es perdonar y comprender, es amar hasta doler el alma de entregarse. Tu ley es para el interior del corazón del hombre para que, al amar, haga lo que quiera, dando de balde. Tu ley no es ley de trueno, ni de látigo en la mano, tu ley es la de hacer feliz al hombre y que ande por el camino de las Bienaventuranzas que diste en la montaña, un día, al caer la tarde... Tu leyes el Espíritu de vida, de amor y de verdad, que junta a los hombres en comunidad entrañable. Tú, Señor del alba, que en la Cruz, signo de amor, abierto tu costado por la lanza nos dejaste, abre el corazón del hombre nuevo, que quiere ser libre en el amor a cada hombre, sin medirse en el darse. Tú eres, Señor Jesús, el nuevo estilo del hombre que quiere ser feliz amando como ama el corazón del Padre". Ante las ofensas recibidas es difícil vivir a fondo el mensaje de Jesús. Todo nos lleva a devolver mal por mal, injuria por injuria. No nos sorprenda que nos cueste el perdón. Jesús nunca dijo que fuera fácil. Sólo dijo que es posible. Con su muerte en la cruz para salvarnos, lo llevó a su máxima expresión".