Lunes, 07 Agosto 2017 00:00

Esas obras que fastidian

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Algunos dicen que criticar porque hacen es lo mismo que criticar por lo que no hacen, en un juego perverso en el que se busca siempre una excusa para reprochar. En realidad, cuando se trata de funcionarios públicos todo vale, porque estamos acostumbrados a criticar porque no hacen las cosas y a criticar porque cuando hacen lo hacen mal, sabiendo que tienen que prever, porque justamente esa es su función inherente. No es lo mismo señalar cosas que hace la gente común, porque la lleva a cabo con buena voluntad y muchas veces con errores por desconocimiento. Pero esto no se aplica al funcionario público, porque cuando hace algo, ese algo está planificado (o debería estarlo) para reducir al mínimo cualquier “error”.

En la ciudad de San Lorenzo venimos asistiendo a un bombardeo de obras en la vía pública que ha terminado por atormentar a todo el mundo. Bienvenidas las obras (no haría falta aclararlo), pero no se ha tomado ningún recaudo para evitar el caos en la circulación vial. 

En el bulevar Urquiza, que conecta con la autopista, se viene realizando el ensanche, con la desidia de no realizar un señalamiento y control adecuados. Lo mismo ocurre en las obras céntricas de la ciudad en las que los inspectores de tránsito brillan por su ausencia. Aunque muchas de esas obras no son realizadas por la municipalidad, deberían coordinar las acciones para evitar el impacto que generan, entre ellas cuando los conductores se encuentran con una calle cerrada y terminan dando vueltas y quedando en extensas colas de los semáforos que ofician de embudos.

Un hecho similar ocurre con las obras que están cerca de las escuelas, que se suman a la ya de por sí concentración de vehículos y de gente que se sucede en los horarios de entrada y salida de los escolares.

Bocinas, quejas, peleas y descontrol se apoderan del ambiente, innecesariamente, porque si hubiera alguna autoridad para dirigir, para informar acerca de los cortes, se evitarían muchos problemas.

Todas estas situaciones caóticas suman mayores niveles de agresividad y coloca a los ciudadanos al borde de sufrir siniestros.

La concreción de la planificación urbana debe estar acorde a los intereses cotidianos de los ciudadanos, como el de circular libremente y con seguridad por su ciudad. Por el solo hecho de ejecutar una obra no se está cumpliendo cabalmente con el deber de funcionario, va más allá, el sentido completo de una obra debe abarcar hasta los detalles logísticos más ínfimos, para evitar ese tipo de problemas que terminan fastidiando en vez de alegrarnos.

 

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César Ríos

Director editor Diario Síntesis.

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